El proyecto cuprífero Tía María ha vuelto al centro del debate público. A inicios de abril, el Gobierno decidió suspender el inicio de la fase de explotación mientras la empresa Southern Perú atendía una serie de observaciones. Sin embargo, días después, la situación dio un giro y se autorizó el arranque de la primera etapa en el tajo La Tapada, ubicado en la provincia de Islay.
El cambio de decisión reactivó la tensión social en la zona. Diversos grupos opositores al proyecto han convocado movilizaciones para este viernes 24, evidenciando que el conflicto en torno a la iniciativa sigue vigente pese a los avances administrativos.
En ese contexto, el presidente José María Balcázar señaló en entrevista con Exitosa que el proceso aún requiere diálogo. Según indicó, uno de los principales problemas históricos en este tipo de proyectos ha sido la falta de consulta efectiva con los actores involucrados.
El mandatario enfatizó que, aunque se hayan tomado decisiones desde el Ejecutivo y el Ministerio de Energía y Minas, el diálogo no está cerrado. Sostuvo que se promoverán mesas de conversación y espacios de negociación para recoger las preocupaciones de la población y de los dirigentes locales.
Cabe recordar que Tía María es un proyecto con más de tres décadas de historia. Sus orígenes se remontan a 1994, cuando Teck Resources —entonces conocida como Teck Cominco— inició las primeras exploraciones en la zona de Cocachacra, sin prever aún la magnitud del yacimiento que hoy mantiene en debate a la región.













