La formación en ingeniería geológica enfrenta el reto de cerrar la brecha entre el modelo educativo tradicional y la creciente complejidad de la exploración minera actual, marcada por la digitalización, advirtió el director del Instituto de Investigación de la Facultad y exdirector de la Escuela Profesional de Ingeniería de Minas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
En ese sentido, Torres explicó que la exploración minera ha evolucionado profundamente en los últimos años.
“La exploración moderna ha evolucionado desde enfoques predominantemente empíricos hacia esquemas altamente data-driven, donde el valor ya no solo radica en el conocimiento geológico clásico, sino en la capacidad de integrar, procesar e interpretar grandes volúmenes de datos multifuentes”, señaló.
En el marco de su participación en la Mesa Redonda de Educación de proEXPLO 2026, indicó que este nuevo enfoque exige profesionales con competencias en análisis de datos, modelamiento 3D e inteligencia artificial, capaces de integrar información geológica, geofísica y geoquímica mediante herramientas digitales avanzadas.
Asimismo, alertó que la creciente demanda de minerales críticos para la transición energética ha incrementado la complejidad de los proyectos exploratorios, lo que obliga a los futuros ingenieros a desarrollar habilidades para la toma de decisiones bajo incertidumbre.
“El ingeniero de minas debe desarrollar un pensamiento probabilístico, habilidades para la toma de decisiones bajo incertidumbre y una sólida comprensión de modelos geológicos predictivos”, sostuvo.
El especialista destacó también la necesidad de incorporar la sostenibilidad y la gestión social como ejes centrales en la formación universitaria, debido a que la exploración minera se desarrolla en contextos donde la relación con las comunidades y el manejo ambiental son determinantes para la viabilidad de los proyectos. En esa línea, remarcó que “la exploración ya no se concibe únicamente como una actividad técnica, sino como un proceso que interactúa directamente con comunidades y ecosistemas”.
Vinculación academia-industria
También señaló que persiste una brecha entre la academia y la industria, lo que limita la formación práctica de los estudiantes, por lo que consideró fundamental fortalecer la articulación con el sector productivo y promover mayores espacios de experiencia real.
Enfatizó que las universidades deben avanzar hacia modelos curriculares más flexibles e interdisciplinarios, con una integración transversal de competencias digitales, sostenibilidad y vinculación con la industria, en un contexto donde la minería está estrechamente ligada a la transición energética global.
Asimismo, resaltó la importancia de fortalecer habilidades técnicas, digitales y socioemocionales, como el pensamiento crítico, la programación básica, el manejo de software especializado y el trabajo en entornos multidisciplinarios.
Finalmente, subrayó que la articulación entre academia, empresa y Estado es clave para mejorar la calidad educativa, impulsar la investigación aplicada y alinear la formación profesional con las necesidades reales del sector minero.
En el marco de proEXPLO 2026, la Mesa Redonda de Educación se consolida como un espacio estratégico de diálogo entre academia e industria, que permite identificar brechas formativas, compartir experiencias reales de exploración y fortalecer la conexión entre la formación universitaria y los desafíos del sector.













