América del Sur se encuentra ante una oportunidad histórica para redefinir su rol en la economía global. Según el reciente informe estratégico ‘Tierras raras: Un recurso mineral estratégico con gran potencial de explotación en América del Sur’, desarrollado por KPMG, la región cuenta con el potencial necesario para mitigar la vulnerabilidad de un mercado que hoy depende críticamente de un solo proveedor.
Las tierras raras (REE, según sus siglas en inglés: Rare Earth Elements) son elementos del grupo de los lantánidos, más el escandio y el itrio, indispensables para la fabricación de imanes permanentes utilizados en motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas y dispositivos de inteligencia artificial. El informe de KPMG destaca que la demanda de estos minerales para tecnologías limpias crecerá de forma sostenida hasta el año 2050. No obstante, la oferta actual presenta una elevada concentración geográfica: China domina aproximadamente el 70% de la producción mundial, generando riesgos estratégicos frente a tensiones geopolíticas.
El reporte identifica reservas extraordinarias aún no explotadas en América del Sur. Mientras Brasil posee la segunda mayor reserva mundial (21 millones de toneladas métricas) y Argentina cuenta con un potencial de 3.3 millones, el Perú se posiciona como un actor emergente de alto valor, con un gran potencial en la explotación de tierras raras que se suma a su producción de metales críticos.
Juan Carlos Mejía, líder de Energía y Recursos Naturales (ENR) de KPMG Perú, señala que la oportunidad para nuestro país reside en su variedad y riqueza geológica. “Nuestro país ya es reconocido por su sólida presencia en minerales como el cobre o el zinc. El Perú tiene ahora la oportunidad de transformar su potencial en tierras raras en un motor de bienestar social y desarrollo tecnológico, pasando de ser exclusivamente un exportador de metales base a convertirse en un nodo crítico de la seguridad tecnológica global”
Para KPMG, el éxito de esta nueva etapa minera no depende solo de la extracción, sino de la capacidad de generar valor agregado. La estrategia sugerida incluye el desarrollo de plantas de refinamiento locales para evitar la simple exportación de materia prima y capturar mayores márgenes de beneficio.
En este sentido, Mejía enfatiza que el cumplimiento de los criterios ESG (Ambiental, Social y Gobernanza) será el factor diferenciador. “El mineral peruano debe ser ‘verde’ y ético desde su origen. El enfoque ESG no es un gasto, es la garantía de que estamos utilizando los recursos de forma inteligente para atraer la inversión que busca soluciones reales a la crisis climática y asegurar que nuestros recursos sean incorporados a las exigentes cadenas de suministro globales”
El informe de KPMG advierte de una urgencia de acción para consolidar la competitividad internacional de América del Sur, debido a que la ventana de oportunidad es estrecha: la brecha entre la demanda y la oferta global será masiva hacia el 2030. En lo que respecta a nuestro país, Mejía advierte que mientras ya existen trabajos de exploración enfocados en tierras raras en regiones como Junín y Puno, el Perú debe acelerar su respuesta institucional.
“Estamos en una situación privilegiada, debemos aprovechar el tiempo y actuando con dirección. Una explotación racional requiere agilidad regulatoria y estabilidad para que la riqueza de nuestra tierra se traduzca en una economía real, segura y digital”, concluye el especialista de KPMG Perú.
Finalmente, KPMG recuerda que las tierras raras son el combustible del futuro digital. Por ello, la firma acompaña a las empresas para asegurar que esta transición sea transparente, sostenible, segura para las comunidades y respetuosa con el entorno.













