La expansión de la minería ante la creciente demanda global de minerales para la transición energética representa una gran oportunidad, pero también plantea nuevos desafíos para el sector. Robert Schlotterer, gerente del Grupo del Banco Mundial, señaló que el éxito de los proyectos dependerá de la capacidad de generar confianza, promover beneficios para las comunidades y crear condiciones que impulsen la inversión.
Durante su participación en el World Mining Congress 2026, el especialista explicó que las nuevas iniciativas mineras enfrentan un escenario marcado por mayores costos, limitaciones de infraestructura, falta de personal especializado, incertidumbre sobre los mercados y dificultades en las cadenas internacionales de suministro.
En el panel “¿Qué factores determinan el éxito o el fracaso de un proyecto?”, Schlotterer indicó que uno de los principales factores que puede llevar al fracaso de una operación minera es la ausencia de una relación sólida con las comunidades cercanas.
El representante del Banco Mundial sostuvo que cuando la población no identifica mejoras concretas asociadas a la actividad minera, aumenta el riesgo de conflictos que pueden afectar la continuidad de las inversiones.
Asimismo, destacó que la transparencia, la comunicación permanente y la rendición de cuentas son elementos esenciales para fortalecer la confianza entre empresas, autoridades y ciudadanos.
El papel del Estado y la infraestructura
El ejecutivo remarcó que los gobiernos tienen una función clave en el impulso del sector minero, especialmente mediante la generación de información geológica confiable que permita reducir la incertidumbre para los inversionistas.
También señaló que las brechas en infraestructura, como transporte, energía y servicios básicos, representan una barrera para el desarrollo de nuevos proyectos y requieren una estrategia conjunta entre el sector público y privado.
Para Schlotterer, la inversión privada debe ir acompañada de una planificación estatal que permita desarrollar infraestructura estratégica y establecer alianzas que distribuyan riesgos y beneficios.
De esta manera, la minería podrá responder a la demanda de minerales críticos para la transición energética y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo económico de las zonas donde se ejecutan los proyectos.













