Lun. Mar 2nd, 2026

Oro repunta más de 2% en medio de tensión con Irán y mayor demanda de refugio

El oro inició la semana con un repunte marcado por la aversión al riesgo. Este lunes 2 de marzo de 2026, el metal avanzó más de 2% luego de que los inversionistas reaccionaran a un deterioro repentino del entorno geopolítico. La escalada se produjo tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán durante el fin de semana, lo que elevó el temor a un conflicto regional de mayor alcance.

En el mercado al contado, el oro subió 2.3% hasta 5,395.99 dólares por onza hacia las 09:14 GMT, tras alcanzar su nivel más alto en más de cuatro semanas. En los futuros de Estados Unidos, el contrato ganó 3.1% y se ubicó en torno a 5,411.4 dólares, reflejando una búsqueda inmediata de cobertura.

La reacción encajó con el patrón clásico de episodios de estrés financiero. Cuando aumenta la incertidumbre, los inversionistas tienden a reducir posiciones en activos de riesgo y migran hacia refugios tradicionales. En este caso, el avance del oro coincidió con un menor apetito por acciones y otros instrumentos vinculados al crecimiento.

El impacto geopolítico fue determinante. Reportes de medios estatales iraníes señalaron la muerte del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, tras los ataques, un hecho que reconfiguró expectativas en cuestión de horas y amplificó la volatilidad en los mercados internacionales.

La tensión también tuvo implicaciones logísticas y energéticas. Se reportaron contraataques iraníes y alteraciones en ciudades del golfo Pérsico, junto con afectaciones al tráfico aéreo y marítimo. El foco de preocupación se concentró en el estrecho de Ormuz, punto estratégico para el comercio global de hidrocarburos.

Por esa vía transita cerca de 20% de las exportaciones mundiales de crudo y gas natural licuado. Ante cualquier riesgo de interrupción, incluso parcial, los precios energéticos reaccionan de inmediato. El mercado no necesita un cierre total para descontar mayores costos logísticos y presiones inflacionarias.

El encarecimiento potencial del petróleo revive temores inflacionarios que los bancos centrales aún no terminan de disipar. En ese entorno, el oro cumple una doble función: refugio ante la volatilidad financiera y cobertura frente a posibles repuntes de precios al consumidor impulsados por la energía.

El avance de esta semana se suma a un contexto ya favorable para el metal. A finales de enero, el oro marcó un máximo histórico de 5,594.82 dólares por onza, lo que demuestra que la demanda estructural se mantiene sólida. Las compras de bancos centrales y los flujos hacia fondos cotizados respaldaron esa tendencia durante 2025.

Otros metales preciosos también mostraron movimientos, aunque con matices. La plata subió 1.4% hasta 95.17 dólares por onza y el paladio ganó 1.7%, mientras que el platino retrocedió ligeramente. Estas diferencias reflejan el mayor componente industrial de algunos metales frente al perfil más defensivo del oro.

Para México, el repunte del oro tiene implicaciones relevantes. Un precio internacional más alto puede fortalecer ingresos de empresas mineras con exposición al metal, siempre que los costos energéticos y logísticos no escalen en la misma proporción. Estados como Sonora, líderes en producción aurífera, podrían beneficiarse si la operación se mantiene estable.

En adelante, los mercados vigilarán dos variables clave: la evolución del conflicto en Medio Oriente y la estabilidad del tránsito por el estrecho de Ormuz. Si la tensión persiste, el oro podría mantener su prima de riesgo; si se disipa, volverá a depender de factores como tasas de interés, fortaleza del dólar y perspectivas de crecimiento global.

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