Lun. Ago 3rd, 2026

El eslabón invisible del superciclo: cómo la cadena de repuestos define hoy la continuidad operacional en la minería nacional

Nunca el cobre había valido tanto y, al mismo tiempo, sostener la producción nunca había sido tan exigente. Esta es la paradoja que hoy enfrenta la minería chilena, un escenario donde suele quedar en la trastienda de las faenas un detalle clave: la disponibilidad de los repuestos de los que depende un equipo detenido.

La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) elevó su proyección de precio del cobre a US$5,55 la libra para 2026, uno de los niveles más altos de su historia. La producción, en cambio, no acompaña ese impulso, considerando que en 2025 el país alcanzó 5,4 millones de toneladas, una de las cifras más bajas de la última década. Según la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), un solo día de paralización en la minería privada equivale a cerca de 8.730 toneladas y US$83 millones en ingresos no percibidos.

“Mantener los equipos disponibles y operando define si una compañía captura el valor de este ciclo o lo pierde por una ineficiencia operativa. No es solo un tema de eficiencia”, asegura Christian Toutin, director estratégico y asesor de desarrollo comercial de Depot Parts, empresa especializada en la distribución de repuestos y componentes para la minería.

Según estimaciones del sector, una detención no programada de un equipo de alto tonelaje puede significar hasta US$180.000 en costos directos. En una mina a rajo abierto, el circuito de carguío y transporte concentra entre el 45% y el 65% del presupuesto operacional, por lo que la falla de unos pocos camiones golpea de inmediato el plan minero.

Toutin estima que dos o tres camiones fuera de servicio por problemas de disponibilidad pueden representar pérdidas del orden de US$30.000 a US$50.000, en línea con lo que ha reportado la industria. La disponibilidad de equipos, agrega, es uno de los indicadores que más se vigila en la operación, porque se conecta de forma directa con la capacidad de mover mineral, el costo unitario de producción y el cumplimiento del plan minero.

Una cadena que depende del extranjero

Buena parte de esos repuestos y, sobre todo, de los componentes, no se fabrica en Chile y depende de la importación. Cuando un equipo se detiene de forma imprevista, el modo de transporte define el tiempo de parada, que puede tomar entre 45 y 50 días si es por vía marítima, a pocos días o un par de semanas si es vía aérea.

“Hoy, con estos precios, una faena puede darse el lujo de traer un repuesto por vía aérea: desde el costo es ineficiente, pero desde el tiempo de respuesta es lo que mantiene el equipo operando”, señala Toutin.

El desafío mayor aparece con los componentes que se fabrican bajo pedido, cuyos plazos pueden extenderse por meses. De acuerdo con Toutin, la forma en que las faenas gestionan sus repuestos ha ido madurando, donde hoy entre el 60% a 70% de las operaciones trabaja con alguna estrategia de abastecimiento para acotar los tiempos de respuesta. Ese giro va de la mano con el mantenimiento predictivo, que de acuerdo con McKinsey puede reducir las detenciones no programadas entre un 30% y un 50%.

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