La construcción de marcos de gobernanza que fomenten la inversión sostenible en las zonas donde se desarrolla la actividad minera representa uno de los principales desafíos que enfrenta América Latina. En ese contexto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) viene trabajando en coordinación con gobiernos y autoridades de la región para fortalecer las condiciones que permitan aprovechar de mejor manera esta oportunidad.
La representante del Grupo BID en Perú, Matilde Bordón, señaló que estos retos son estructurales y determinantes para el futuro del sector. “Estos no son desafíos menores, son condiciones estructurales que definirán si aprovechamos esta oportunidad o si la desperdiciamos”, afirmó en una reciente publicación especializada.
En esa línea, el organismo multilateral presentó la estrategia BID Lab Minerals, una iniciativa orientada a posicionar a América Latina y el Caribe dentro de la economía global de minerales críticos, en un contexto de creciente demanda internacional vinculada a la transición energética y tecnológica.
Según Bordón, el esquema propuesto busca articular a los países de la región, que aportan la oferta de minerales, con socios globales que contribuyen con demanda de largo plazo, financiamiento, tecnología avanzada y capital. El BID cumple, en ese sentido, un rol de articulador entre ambas partes, promoviendo además marcos regulatorios adecuados y facilitando la inversión en infraestructura, procesamiento y cadenas de valor.
La ejecutiva destacó que América Latina concentra alrededor del 30% del suministro mundial de minerales y genera cerca de 180,000 millones de dólares en exportaciones anuales de metales. Sin embargo, advirtió que la mayor parte de estos envíos corresponde a materias primas sin procesamiento, lo que limita la generación de valor agregado en la región.
El BID también alertó que la minería en América Latina está asociada a una alta incidencia de conflictos sociales, especialmente cuando la gobernanza es percibida como débil. En esos casos, explicó Bordón, aumenta la probabilidad de retrasos, interrupciones y tensiones en el desarrollo de proyectos mineros.
En el caso de los minerales críticos, la región posee una posición estratégica a nivel global, al concentrar cerca de la mitad de las reservas de litio, alrededor del 25% de las reservas de cobre y más del 20% de las tierras raras. No obstante, la funcionaria precisó que la abundancia de recursos no garantiza por sí sola mayores niveles de producción ni desarrollo industrial.
Para países como Perú, la estrategia BID Lab Minerals representa una oportunidad para fortalecer su posición en el mercado global de minerales. Esto implica mejorar la gobernanza en los territorios donde se ubican estos recursos, impulsar infraestructura adecuada bajo marcos ambientales sólidos y promover mecanismos de diálogo que integren a las comunidades locales.
Finalmente, Bordón subrayó la importancia de avanzar hacia una agenda integral que incluya el fortalecimiento de marcos fiscales, una mejor gobernanza ambiental e integración regional. El objetivo, afirmó, es desarrollar cadenas de valor más complejas que permitan no solo la extracción, sino también la transformación y comercialización de minerales con mayor valor agregado.













