El gobierno de Estados Unidos decidió aplicar un arancel del 50% a productos manufacturados de cobre como perfiles, barras, láminas y alambres, mientras que los cátodos de cobre refinado quedaron fuera de la medida. La decisión se enmarca en una estrategia más amplia de política comercial orientada a proteger la industria local.
Según explicó Oscar Quiñones, del Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior de la Cámara de Comercio de Lima, la medida no introduce un nuevo arancel, sino que modifica la base sobre la cual se calcula. En lugar de aplicarse únicamente sobre el contenido de cobre, ahora el impuesto se determina sobre el valor total del producto exportado.
Este cambio implica que los bienes que combinan cobre con otros materiales verán ampliada su base imponible. Es decir, el arancel ya no depende del porcentaje de cobre en el producto, sino del valor completo del bien, lo que altera la forma en que se calcula el costo final de exportación.
A pesar de la preocupación inicial en el sector, especialistas consideran que el impacto para el Perú sería limitado. Gabriel Arrieta, del Centro de Investigación de Economía y Negocios de la Asociación de Exportadores, señaló que la tasa del 50% ya estaba vigente desde meses anteriores, por lo que no se trata de un incremento, sino de un ajuste técnico.
En términos de valor, las exportaciones peruanas de manufacturas de cobre potencialmente afectadas ascienden a más de 400 millones de dólares en 2025. Dentro de este grupo destacan productos como láminas, tiras y placas de cobre refinado, así como barras, que en conjunto concentran la mayor parte de los envíos.
Sin embargo, una característica clave de estas exportaciones es su alto contenido de cobre, que en muchos casos supera el 99%. Esto significa que, incluso antes del cambio, el arancel ya se aplicaba prácticamente sobre la totalidad del valor del producto, lo que reduce el impacto del nuevo esquema.
En consecuencia, el mayor efecto de la medida se daría en productos con menor proporción de cobre, un segmento que no representa el grueso de las exportaciones peruanas hacia el mercado estadounidense. Por ello, no se espera un deterioro significativo en el desempeño exportador en el corto plazo.
Otro aspecto relevante es que el arancel tiene un alcance global, lo que limita la posibilidad de que otros países ganen competitividad relativa frente al Perú. Salvo algunas excepciones puntuales, la medida se aplica de manera generalizada, manteniendo condiciones similares entre competidores.
El trasfondo de esta decisión responde a una política comercial más proteccionista por parte de Estados Unidos, que busca incentivar la producción interna, atraer inversiones y fortalecer el empleo. No obstante, también podría generar efectos secundarios en industrias que dependen del cobre como insumo.
Frente a este escenario, las autoridades peruanas, a través del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, han iniciado un proceso de evaluación y diálogo con sus contrapartes estadounidenses. Al mismo tiempo, los especialistas coinciden en que este contexto refuerza la necesidad de avanzar hacia una mayor diversificación productiva y fortalecer la industria manufacturera local.













