El Perú enfrenta el riesgo de perder la actual ventana de oportunidad que ofrece la transición energética global si no se toman decisiones urgentes para destrabar proyectos mineros, advirtió Jimena Sologuren, subgerente de Responsabilidad Social y Comunicaciones de Compañía Minera Poderosa.
Según señaló en una columna publicada en El Comercio, desde el 2018 solo tres proyectos mineros greenfield han iniciado producción en el país, lo que evidencia las dificultades que enfrenta la industria para desarrollar nuevas operaciones, pese al buen contexto internacional de precios de los minerales.
En esa línea, explicó que uno de los principales problemas es el tiempo que toma desarrollar un proyecto minero. De acuerdo con estimaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE), entre la etapa de exploración y el inicio de producción pueden transcurrir actualmente hasta 40 años, cuando en la década de 1990 este proceso tomaba alrededor de 20 años.
Asimismo, indicó que la cartera de proyectos mineros prácticamente no ha cambiado en los últimos años. “Cambian los plazos, pero no los proyectos”, advirtió, tras señalar que para el 2026 no se espera el inicio de operaciones de ningún nuevo yacimiento.
No obstante, destacó que el Perú mantiene bases sólidas para el desarrollo de la minería, como un sistema de concesiones reconocido internacionalmente, un enorme potencial geológico y la presencia de algunas de las principales empresas mineras del mundo. En ese sentido, sostuvo que el principal problema no es la falta de recursos ni de inversión, sino la falta de decisiones para viabilizar los proyectos.
Minería ilegal y formalización
Sologuren también advirtió que el próximo gobierno deberá enfrentar con firmeza el avance de la minería ilegal y las mafias criminales, sin dejar de promover una minería artesanal formal, fiscalizable y respetuosa de las normas laborales y ambientales.
Para ello, señaló que será necesario aprobar una adecuada Ley MAPE, implementar sistemas efectivos de trazabilidad de insumos peligrosos y minerales, e incorporar las plantas de beneficio al catastro minero para asegurar la trazabilidad del mineral que procesan.
Finalmente, remarcó que el Perú debe decidir si quiere ser protagonista de la transición energética global o permitir que otros países aprovechen los recursos que permanecen sin desarrollar.
“La oportunidad sigue ahí, pero el Perú tendrá que decidir si quiere ser protagonista de la transición energética global o resignarse a ver cómo otros países aprovechan los recursos que nosotros dejamos enterrados”, puntualizó.













