En minería, las interrupciones no planificadas son mucho más que un inconveniente: representan pérdidas millonarias, retrasos en el calendario y presión adicional sobre los equipos y el personal. Por eso, la durabilidad de la maquinaria se ha convertido en un factor estratégico para el éxito de cualquier proyecto.
Santiago Valdez, representante de Boart Longyear en el Perú, lo resume así: “En el país todavía tenemos equipos nuestros que llevan más de 15 años operativos. Esto no es casualidad, es el resultado de utilizar materiales de primera calidad, ingeniería robusta y un mantenimiento correcto”.
La empresa, con 135 años de experiencia a nivel global, ha desarrollado soluciones pensadas para soportar las condiciones más duras de la minería peruana: alturas superiores a los 4,000 metros, temperaturas extremas, humedad, polvo y terrenos de alta abrasividad. “No diseñamos pensando sólo en que un equipo funcione, sino en que siga rindiendo año tras año”, afirma Valdez.
Uno de los avances más notables es la automatización de procesos críticos. Antes, retirar las pesadas barras de perforación requería dos operadores y varios minutos por ciclo. Hoy, gracias a sistemas totalmente manos libres, este tiempo se ha reducido en 3 a 5 minutos por ciclo, lo que se traduce en horas ganadas al final de cada jornada y en semanas al cierre del año.
Pero la tecnología por sí sola no basta. Boart Longyear adapta sus equipos para condiciones específicas: motores ajustados para operar a gran altitud, sistemas de protección contra caídas de roca y componentes diseñados para resistir impactos, vibraciones y esfuerzos constantes. Estas mejoras no sólo prolongan la vida útil de la maquinaria, sino que también elevan la seguridad de los operadores.
Las paradas imprevistas pueden tener un efecto dominó en toda la operación: un equipo detenido retrasa el trabajo de otros, afecta los indicadores de productividad y obliga a reorganizar turnos y recursos. “Nuestro objetivo es que el cliente tenga siempre su equipo listo para operar, con una disponibilidad mecánica por encima del 85–90% y operativa superior al 90%”, explica Valdez.
La capacitación del personal es un pilar central. Desde la entrega del equipo, la compañía entrena a los perforistas en el uso de la broca correcta para cada tipo de terreno, optimizando el rendimiento y evitando desgastes prematuros. “El mejor equipo, en manos de un operador capacitado, rinde mucho más y se detiene mucho menos”, puntualiza.
Con una combinación de tecnología, resistencia y formación, Boart Longyear está ayudando a que la minería peruana se mantenga en marcha, minimizando interrupciones y maximizando resultados.