Jue. Feb 22nd, 2024

Hace poco, el Ministerio de Energía y Minas anunció que entre enero y octubre del 2021 se crearon más de 223,800 puestos de trabajo, lo que representó un incremento del 26% respecto al promedio anual del 2020 (177,692 trabajadores), año en el que la pandemia del Covid-19 interrumpió el normal desarrollo de las actividades mineras.

Ahora bien, solo en el mes de octubre, la minería generó más de 92,300 puestos de trabajo en la Macrorregión Sur, ubicando a Arequipa (32.6%), Moquegua (30%) y Cusco (11.7%) como los departamentos con mayor cantidad de empleos provistos por este sector.

Estas cifras llegan en el momento pues demuestran que el sector minero está recuperando la senda del crecimiento con la generación de un mayor número de empleos que brindan la oportunidad de acceder a una mejor calidad de vida para los colaboradores y sus familias, reforzando la confianza de las comunidades en nuestra industria por sus enormes beneficios. 

Por otra parte, nos preocupa que el Gobierno todavía mantenga su intención de actualizar el esquema tributario para la minería. Según estimaciones de EY, la carga fiscal actual para el sector fluctúa entre 45% y 57% de la utilidad operativa, lo que significa que de cada S/ 100 de ganancia, alrededor de la mitad se queda en nuestro país.

Además, se estima que la recaudación tributaria proveniente de la minería alcanzaría una cifra récord superior a S/ 18,000 millones en 2021. Y probablemente esto se cumpla porque ya tenemos S/ 17,300 millones a noviembre, lo que refleja un crecimiento superior a 220% y 140%, en comparación con la recaudación del 2020 y 2019, respectivamente.

El hecho de pretender incrementar la tasa de impuestos somete a nuestra minería a un escenario de incertidumbre y retracción de la inversión privada, que es la principal fuente para el crecimiento económico del Perú. En lugar de ello, lo que sí sería una propuesta saludable es el ampliar la base de contribuyentes con la incorporación de la masa informal.

Finalmente, es alarmante la situación de ciertas regiones en el sur del país. De acuerdo con el INEI, el PBI nacional aumentó en 0.8% al tercer trimestre del 2021; no obstante, en el desagregado por departamentos, el PBI de Apurímac, Arequipa y Cusco mostró una desaceleración de -5.6%, -5.9% y -9.9%, respectivamente. 

Como bien afirman los expertos, la razón principal de esta contracción económica es, sin duda alguna, el desempeño negativo que tuvo la producción minera en estas regiones, como consecuencia de los conflictos sociales que impidieron la producción de cobre en Las bambas.

 Por tanto, es imperativo que el Gobierno promueva la inversión privada como motor del crecimiento nacional y generación de recursos para el cierre de brechas.

IIMP

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