Jue. Feb 22nd, 2024

En los últimos meses los conflictos sociales en torno a operaciones mineras como Las Bambas en Apurímac y Cuajone en Moquegua, hicieron que su producción de minerales se paralice.

Esta situación le ha pasado factura al crecimiento de la economía, que en el primer trimestre tuvo un avance de 3.84%. En este periodo, la producción minera cayó en dos de los tres primeros meses del año: 2.08% en febrero y 3.21% en marzo.

El efecto de esta caída en la minería fue advertida por el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, desde Canadá, donde participó en el Perú Day del Prospectors & Developers Association of Canada (PDAC) 2022.

“Los sectores que han sido golpeados en lo que va del año han sido los primarios, como minería. En gran medida por las huelgas y las interrupciones de producción. Si no fuera por el sector primario, posiblemente estaríamos creciendo algo más”, dijo.

Un ejemplo del impacto que han tenido las paralizaciones sobre la economía es lo sucedido en Moquegua, que entre enero y marzo de este año, su economía se contrajo en 10.6%, básicamente por la paralización de la producción de Cuajone.

De acuerdo con el reporte del INEI, en dicha región el sector minería e hidrocarburos cayó 38.3% en el primer trimestre, por la escasa producción de molibdeno y cobre ante el bajo nivel de Southern Perú Copper Corporation, a causa de la paralización de actividades en la mina Cuajone iniciada el 28 de febrero debido a conflictos sociales.

A esto se suma que si bien la inversión minera se está recuperando, lo está haciendo a niveles cada vez más bajos. Según las estimaciones del BCR, este año estas inversiones sumarían US$ 5,500 millones, pero caerían a US$ 4,800 millones el 2023.

Pero la cifra estimada por el Ministerio de Energía y Minas (Mimem) para este año es menor, pues esperan una inversión minera por US$ 5,300 millones.

Sectores dinámicos

Velarde considera que si bien las cifras oficiales del INEI muestran un descenso de la actividad económica en general, esta no se ha dado en la realidad.

Y es que refirió que hay dos sectores donde se está viendo un mayor dinamismo que no estaría siendo medido con exactitud por el INEI: el consumo y la manufactura.

En el caso del consumo, explicó que ha sorprendido a todos por su fuerza, ya que viene creciendo muy fuerte incluso antes de la aprobación de los retiros de CTS y AFP por parte del Congreso.

Aún más, un indicador, como es la recaudación del Impuesto General a la Ventas (IGV), que refleja la demanda de los productos, está creciendo a tasas altísimas. Solo en mayo creció 29%. “Eso es consumo, así de simple”, añadió.

En el caso de la manufactura puso como ejemplo que se ha recuperado el dinamismo de las exportaciones de textiles peruanos que habían estado estancadas más de 10 años y se ha comenzado a recuperar con la pandemia, creciendo fuertemente.

“El crédito de consumo sigue bastante fuerte. Los bancos están viendo la recuperación de empleo y están dispuestos a prestar”.

“Estamos viendo un estancamiento de la producción, que esperamos que mejore en el segundo trimestre”, dijo.

Si bien evitó dar la proyección del BCR para el 2022, pues el viernes actualizan las cifras de crecimiento, Velarde refirió que en el periodo 2022-2023, el avance del PBI sería de 3.3% en promedio, superando el crecimiento de 2.2% del 2019, periodo previo a la pandemia (ver gráfico).

“No son cifras para salir a bailar a la calle, pero no están tan mal. Dentro de la región están bastante bien”, dijo el presidente del BCR, quien mostró su optimismo sobre el desarrollo de la economía.

Calificación no debe bajar

En otro momento, Velarde se refirió a la situación fiscal del Perú, pues el déficit se ha reducido a menos de 1% del PBI, básicamente porque la recaudación de ingresos está siendo más fuerte de lo que cualquiera hubiese esperado.

“Cualquiera pensaría que se paralizó la inversión pública o se recortó los sueldos a la gente. No. Ha sido recuperación de ingresos fiscales, que ha sido impresionante”, afirmó el economista.

Y es por este factor de solidez fiscal, que Velarde considera que no se justifica ninguna reducción de calificación crediticia del Perú, porque pocos países tienen esta capacidad para poder pagar.

El BCR también estima una reducción de la deuda pública este año y el próximo, pues espera que el MEF usará los recursos internos disponibles antes que endeudarse.

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