Mar. May 28th, 2024

Tras nuevo atentado, Oleoducto sin fecha para reanudar transporte de petróleo

Este martes, una turba de manifestantes perpetró uno de los ataques más violentos que haya sufrido el Oleoducto Norperuano (ONP) en los últimos años, y tras lo cual hoy se desconoce una fecha estimada para que pueda retomar su transporte de petróleo.

Se trata de un ataque incendiario ocurrido en el kilómetro 389 del tramo II del oleoducto, cerca a la comunidad nativa El Paraiso, situado en el distrito de Chiriaco, provincia de Bagua, en el departamento de Amazonas, según información de su operador Petroperú.

Este ataque fue considerado por la empresa como un acto de “alto riesgo”, ya que al afectar la integridad del ducto se podría haber ocasionado un derrame de crudo que -sumado al fuego- pudo generar una explosión de consecuencias fatales para comunidades de la zona.

Ante ese accionar, la petrolera estatal solicitó a las autoridades adoptar las acciones que correspondan para proteger al Oleoducto Norperuano (ONP), pues se trata de un activo crítico nacional que debe ser custodiado para garantizar la operación segura del transporte de crudo, la integridad de las personas y del medio ambiente. Además, pidió identificar a los responsables del ataque.

Ducto cumple casi un año paralizado

El oleoducto permanece paralizado desde febrero del 2022, es decir casi un año, tras sufrir roturas en su estructura a manos de terceros, y en los últimos meses la empresa tenía previsto reanudar su operación a inicios del 2023.

Sin embargo, consultadas fuentes cercanas a Petroperú, indicaron a Gestión que, por ahora, no hay fecha prevista para la reanudación del bombeo de petróleo de los diversos lotes que transportan el crudo desde la selva hasta la costa.

Al respecto, Gustavo Navarro, ex director general de hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas (Minem), señaló que la parálisis del ONP afecta también la producción de los lotes 67 y 8, situados en Loreto, así como trabará la proyectada reactivación del Lote 192 en esa región.

Pero además, anotó, impide que se puedan desarrollar inversiones en los lotes 39 y 64, situados también en Loreto, donde se descubrió petróleo hace 20 años, pero no hay iniciativas para su explotación, debido a la frecuencia de roturas que enfrenta el oleoducto.

Ataques al ducto recrudecieron en el 2022

Según Petroperú, con el atentado sufrido por el ONP este miércoles, suman ya 63 las incidencias de riesgo para ese ducto ocasionados por terceras personas, desde el año 2012.

Sin embargo, la mayor parte de afectaciones contra el ducto ocurrió en el 2022, año en que se registraron 16 incidentes, la mayoría de ellos ataques, mientras el 2021 fueron solo tres, igual cantidad que en el 2019, según reporte de la empresa estatal.

Navarro refirió que la parálisis del oleoducto puede afectar también la provisión de petróleo para la nueva refinería de Talara, que ya culminó su construcción y el Gobierno prevé inaugurar la próxima semana.

Ello, en vista de que si bien esa planta espera operar con petróleo importado (del Ecuador), el crudo nacional resulta más barato, y cuyo empleo le cual le podría generar una mayor rentabilidad a la petrolera de Estado.

Genera más costos que beneficios

Por su parte, César Gutiérrez, ex presidente de Petroperú, consideró más bien que habría que realizar estudios sobre la conveniencia económica para la empresa de reactivar el Oleoducto Norperuano, en vista de que le genera más costos que beneficios.

Explicó que la operación ONP a Petroperú le genera pérdidas estimadas de US$15 millones por año, porque al tratarse de una estructura de los años 70, sujeta a constantes roturas, le implica muchos costos de operación y mantenimientos.

Además, indicó que su tarifa por el uso del ONP, que es de US$10 por barril transportado, resulta muy oneroso frente a la tarifa que cobra, por ejemplo, el oleoducto OCT del Ecuador, que también opera en zona de selva pero tiene un costo más competitivo (US$3.00 por barril).

” Esa tarifa del ONP (de US$10 el barril) trataba de atenuar los costos, pues requiere mantenimiento y operación que no cubre costos y arroja pérdidas, pero ahora con los costos adicionales por remediaciones y reparaciones (causados por los derrames) eso sale mucho más caro”, apuntó.

Elías García Olano – Gestión

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