Vie. Ago 29th, 2025

Rio Tinto ajusta su estrategia y compra aluminio en EE. UU. ante aranceles del 50 %

El cruce fronterizo entre Canadá y Estados Unidos se ha convertido en el nuevo frente de una disputa comercial que ya tiene efectos concretos sobre el mercado del aluminio. Rio Tinto, una de las principales productoras mundiales de este metal, ha tenido que modificar radicalmente su estrategia: ha dejado de exportar aluminio desde sus plantas en Quebec hacia EE. UU. y ahora lo compra directamente dentro del país, debido a un nuevo arancel del 50 % que vuelve inviable su anterior modelo comercial.

Durante años, Rio Tinto aprovechó ventajas competitivas como energía hidroeléctrica barata en Canadá, cercanía geográfica con el mercado del medio oeste estadounidense y una cadena logística eficiente. Pero la política arancelaria impuesta por la administración de Donald Trump desde junio de 2025 cambió las reglas del juego. Estas tarifas, orientadas a proteger la producción nacional, alteraron de forma profunda la dinámica del comercio transfronterizo.

Lejos de abandonar el mercado estadounidense, Rio Tinto optó por una estrategia táctica de adaptación: comenzó a comprar aluminio ya disponible en EE. UU., incluyendo material almacenado en puertos y lotes ofrecidos por competidores. En apenas dos meses, según fuentes del sector, la compañía ha adquirido más de 50.000 toneladas en el mercado spot, una señal clara del impacto de los aranceles en la industria.

Este giro estratégico no solo afecta a la compañía australiana. También ha provocado un repunte en los precios regionales del aluminio. El “US Midwest premium”, indicador del costo adicional por entregar aluminio en esa zona, aumentó de 2.600 a casi 4.200 dólares por tonelada, un alza de 81 % desde junio. Esto ha generado presión en toda la cadena de valor, desde productores y distribuidores hasta consumidores finales.

Entre los nuevos proveedores de Rio Tinto figuran Alcoa, Emirates Global Aluminum y Century Aluminum, lo que refleja una transformación en la dinámica del mercado: antiguos competidores se convierten ahora en socios circunstanciales. El pragmatismo comercial ha pasado por encima de las rivalidades históricas.

A pesar de esta maniobra, la producción de aluminio en EE. UU. no es suficiente para cubrir la demanda nacional. Por eso, la sostenibilidad de esta estrategia depende de una oferta interna limitada, lo que añade riesgos financieros y logísticos a la operación. Rio Tinto mantiene su presencia en un mercado clave, pero con márgenes de maniobra mucho más estrechos.

Desde la perspectiva de la compañía, esta decisión no representa una retirada, sino una adaptación estratégica. Estados Unidos sigue siendo un mercado prioritario, no solo por su tamaño, sino también por sus contratos de largo plazo y estabilidad jurídica. Renunciar a este mercado no es una opción, pero mantenerse requiere flexibilidad operativa.

El caso de Rio Tinto ilustra cómo la política comercial se ha convertido en una variable clave para las empresas mineras y metalúrgicas. Lo que antes era solo un riesgo político, hoy es una realidad con impactos directos en costos, operaciones y decisiones estratégicas. Las compañías del sector ya no pueden darse el lujo de ignorar los cambios regulatorios en sus proyecciones de negocio.

Mientras tanto, el consumidor final empieza a sentir los efectos. El alza en el precio del aluminio se traslada gradualmente a productos como latas, autopartes y materiales de construcción. Aunque aún no se refleja de forma contundente en los precios al consumidor, los analistas anticipan aumentos sostenidos si se mantiene la política arancelaria. Con elecciones presidenciales en puerta en EE. UU., el panorama podría tornarse aún más incierto para el comercio binacional.

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