Lun. Ago 8th, 2022

El canon minero que reciben gobiernos regionales y municipios depende de las utilidades de las compañías mineras que operan en sus respectivas jurisdicciones. A más utilidades, más canon. Con el precio del cobre alto el año pasado y este, esta partida se incrementó de forma notable para Arequipa, Cusco, Moquegua, Tacna y Puno. Montos importantes que sirven para la ejecución de obra pública; sin embargo, el portal del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) revela que las autoridades regionales no ejecutan el íntegro de esas partidas.

Para este año a Puno se le triplicó el canon: aumentó de S/ 115 millones a más de S/ 500 millones. Es la región más beneficiada con este recurso, pero, según información del MEF, la que peor ejecuta. Su gasto desde el 2017 no llega ni a 60%, en el 201, 58%; en el 2020, 65%. En el 2021, solo tres proyectos estaban en un avance mayor al 90%. Se trata de obras que sumadas no pasan de los S/ 2 millones. La obra más grande del 2021 era el mejoramiento con riego presurizado en la microcuenca Yanamayo, en la provincia de Azángaro, con un costo de S/ 4 millones, pero que se quedó al 68% de avance.

Tacna este año recibirá S/ 177 millones, unos S/ 100 millones más que el año pasado. Sin embargo, esta región que aloja a la mina de cobre de Toquepala de Southern en los últimos año tuvo baja ejecución presupuestal: el 2021 alcanzó el 95%, pero el 2020, 74%; el 2019, 57%; el 2018, 28%. Mientras que Moquegua y Arequipa llegan a usar casi siempre más del 75% de todo el presupuesto. La región que mejor usa el dinero es siempre Cusco, con un promedio del 85% de gasto en proyectos de inversión.

Causas del mal gasto

El ingeniero Carlos Gordillo Andía resalta que lamentablemente las autoridades regionales no cuentan con equipos técnicos con experiencia en el planteamientos de proyectos de envergadura y por eso se usa el dinero en obras pequeñas, con un impacto mínimo. “Es cierto que se trata de obras necesarias, pero la labor de los gobiernos regionales es de plantear obras que ayuden al crecimiento de toda su jurisdicción”, explica.

Por otro lado, Gordillo precisa que la ejecución del 100% no equivale a calidad de gasto. Si bien Arequipa y Cusco usaron más del 80% del presupuesto proveniente del canon, lo cierto es que no se nota un impacto verdadero. El experto atribuye todo esto al incremento de la burocracia y a la falta de capacidad de los funcionarios públicos.

Aún así, el gobernador cusqueño Jean Paul Benavente asegura que el presupuesto es insuficiente, pues los recursos provenientes del Estado apenas alcanzan para pagar los gastos ordinarios como planillas.

Sin embargo, el economista del Centro Bartolomé de las Casas (CBC) Pablo Villa Incattito resalta que en Cusco las autoridades no están haciendo buen uso de los fondos. Un buen ejemplo de ello es el hospital Lorena, que empezó a construirse en el 2013 y hasta el momento no se ha culminado. “Es inexplicable que teniendo tantos recursos la región imperial no cuente con un nuevo nosocomio”, cuestionó.

Otro ejemplo del mal uso de los recursos es Echarati (La Convención), considerado el distrito más millonario de la región debido al canon gasífero que recibe. Sus últimas cinco autoridades ediles están procesadas por corrupción, algunos con prisiones preventivas y otros prófugos de la justicia. Ellos son José Ríos, Elio Pro, Raúl Morales, Boris Chávez y Herbert Peña.

El canon para el crecimiento de regiones

De acuerdo al Ministerio de Salud, durante el 2020 en Puno 7 de cada 10 niños menores de 5 años sufrían de anemia. De igual forma pasa en regiones como Cusco, Arequipa, Tacna y Moquegua. El economista Rodolfo Marquina indica que el dinero del canon podría usarse para combatir este mal e invertir en proyectos que ayuden a eliminarlo.

También se podría usar el dinero para mejorar colegios, nuevos hospitales y proyectos de ampliación de frontera agrícola o de reactivación del turismo.

Solo en Cusco, los indicadores del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) señalan que la anemia en niños de 6 a 36 meses es del 57,4%, cuando el promedio nacional es de 40,1%. Otra cifra preocupante es que solo el 42,6% de los locales de instituciones educativas cuentan con agua. Solo el 55,8% de las viviendas en la región cuentan con electricidad y saneamiento. Y el 92,2% de agricultores realizan una agricultura de subsistencia.

Roberth Orihuela y Zaida Tecsi

La República

Por admin


Déjanos tu opinión!