Los mercados financieros empiezan a mirar el conflicto entre Estados Unidos e Irán menos por la secuencia de ataques y más por su impacto sobre el petróleo, la inflación y los activos de riesgo.
El lunes el Brent cerró en US$73.15 por barril, con un avance de 1.61%, mientras que el WTI subió 2.2% hasta US$70.75. El repunte respondió a los ataques del fin de semana, pero fue limitado por la expectativa de que Washington y Teherán retomen conversaciones en Doha para sostener la tregua y avanzar en la reapertura del Estrecho de Ormuz.
La clave para el mercado no es solo si continúan los ataques, sino si estos afectan el flujo físico de crudo. Por ahora, los operadores observan que los productores de Medio Oriente siguen cargando petróleo y gas natural licuado, pese a los riesgos en la zona.
De acuerdo con Reuters, las exportaciones de crudo desde el Golfo Pérsico se han recuperado hasta al menos el 75% de los niveles previos a la guerra. Además, Arabia Saudita retomó los embarques desde Ras Tanura.
Además, alrededor de 14 millones de barriles de petróleo iraquí que habían quedado retenidos lograron salir por Ormuz, según datos de Bloomberg.
Esa mejora en los flujos ayuda a explicar por qué el petróleo no ha regresado a los máximos alcanzados durante las semanas de mayor tensión. La prima de riesgo geopolítica se redujo con fuerza después de que el mercado empezó a descontar que el estrecho no quedaría cerrado de forma prolongada.
Apuesta del mercado
Sin embargo, la normalización todavía no es completa. Analistas citados por Reuters advierten que el tránsito por Ormuz sigue lejos de los niveles previos al conflicto. Persisten riesgos por la seguridad de los buques, la cobertura de seguros y la posibilidad de nuevos incidentes.
Por ello, la prima de riesgo no ha desaparecido. Solo se ha reducido. El mercado está apostando a una desescalada, pero cualquier nuevo ataque contra embarcaciones o infraestructura energética podría volver a elevar rápidamente los precios.
La menor percepción de riesgo también se reflejó en Wall Street. Los principales índices estadounidenses subieron el lunes, apoyados por la expectativa de que Estados Unidos e Irán mantengan abiertas las conversaciones y eviten una nueva escalada.
El comportamiento del oro mostró una señal distinta. Aunque suele actuar como activo refugio en episodios de tensión geopolítica, esta vez retrocedió 1.7% hasta US$4,020.68 por onza.
La razón es que el repunte del petróleo alimentó temores de inflación y de tasas de interés más altas en Estados Unidos, factores que reducen el atractivo del oro porque no genera rendimiento.
Así, el mercado está enviando un mensaje mixto: reconoce que el conflicto sigue siendo un riesgo, pero por ahora da más peso a la continuidad de los flujos petroleros y a la posibilidad de una salida diplomática.
Expectativa
La atención de los inversionistas estará puesta en Doha. Si las conversaciones avanzan y el tránsito por Ormuz continúa recuperándose, el petróleo podría mantenerse cerca de los niveles actuales.
Si las negociaciones fracasan o se produce un nuevo incidente relevante en la zona, el mercado tendría que reconstruir parte de la prima de riesgo que desmontó durante los últimos días.
Por ahora, la señal predominante es que el conflicto sigue afectando a los mercados, pero no mediante un choque pleno de oferta, sino a través de expectativas: petróleo, inflación, tasas de interés, bolsas y activos refugio.













