Mar. Ene 31st, 2023

El conflicto social por Quellaveco progresó a un enfrentamiento entre las regiones sureñas de Arequipa y Moquegua, como ocurrió a inicios del milenio. El episodio de ese entonces se llamó “guerra del agua” y la disputa fue la misma de hoy: las vertientes de la cuenca del Tambo.

El conflicto comenzó el mes pasado cuando la ANA autorizó la entrega de 22 millones de metros cúbicos (MMC) para el proyecto. Autoridades de Arequipa y agricultores del Tambo acudieron a Lima para pedir la anulación de la resolución que cede el agua, pero Moquegua ha salido en defensa del gigante que explotará cobre a 4.600 msnm en sus serranías.

Quellaveco tiene licencia para usar agua de los ríos Titire y Vizcachas, afluentes del Tambo. En frente, los agricultores arequipeños se sienten afectados y enfatizan que nunca fueron consultados.

El gobernador de Moquegua, Zenón Cuevas, señaló que las aguas del Titire son de mala calidad por su alto contenido de boro y arsénico: no pueden ser usadas para el consumo humano o el agro. Además, recordó que Quellaveco construyó la represa Vizcachas de 60 millones de metros cúbicos, de donde compensará el agua que tome del Titire. Es decir, para Tambo.

Cuevas está de acuerdo con que el valle del Tambo cuente con una mesa de diálogo para que se aclaren dudas sobre el proyecto, mas no para que se negocie o condicione el inicio de las operaciones. Resaltó que la inversión es de US$ 5.500 millones, con una meta de producción de 300.000 TM de cobre anuales en los primeros 10 años.

Recordó que antes del inicio de operaciones, Moquegua y Anglo American tuvieron una mesa de 14 meses que concluyó en 2012. En ella, se acordó que la mina crearía un fondo de desarrollo de S/1.000 millones para la región, que se ejecutarían en 30 años. Por pandemia, S/100 millones fueron adelantados. Ese aporte está en riesgo.

Cuevas, un docente de línea política de izquierda, lidera el comité de monitoreo de la mesa de Quellaveco, y junto a otros miembros envió un oficio al presidente Castillo pidiendo respetar la legalidad de la resolución. Advirtió que toda observación del Tambo debe ir por los canales oficiales administrativos, y negó ser defensor de la minera.

“Yo estoy exponiendo con objetividad los hechos de lo que está pasando (…) temo que hay dirigentes en Tambo que están tratando de ganar protagonismo político, existe un sesgo político en todo esto”, dijo.

Freddy Zeballos, exdecano del Colegio de Ingenieros de Moquegua, participó de la mesa de diálogo cuando fue gerente del Proyecto Pasto. Recordó que en 2011 se realizó un estudio hidrológico para evaluar el potencial hídrico de las cuencas.

“Se conoció que Tambo tiene un excedente de más de 500 MMC de agua al año, que van al mar. Quellaveco estará utilizando 22 millones de esos 500. Decir que no use es absurdo, no afecta a nadie”, enfatizó.

Confiep en contra del revisionismo

La Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) solicitó al Gobierno tomar decisiones coherentes y ser consecuentes con su discurso de respaldo a la inversión privada.

A través de un comunicado, rechazó la disposición de revisar los permisos que ANA otorgó en forma técnica a Quellaveco tras un exhaustivo proceso de análisis y revisión que demandó más de 10 años.

El gremio privado señaló que la paralización de la iniciativa se debe a consideraciones políticas que desencadenarán una enorme incertidumbre sobre el Perú como destino de inversiones.

La clave

Caudal. El Banco Central de Reserva (BCRP) consideró que la paralización de Quellaveco haría retroceder en 0,3% el crecimiento económico del Perú, que para este año cerraría en 3% según el máximo ente emisor.

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