Mar. May 28th, 2024

Minería aurífera sin mercurio: comunidades de Puno apuestan por tecnologías alternativas

La minería de oro artesanal y de pequeña escala actualmente es la mayor fuente de emisión y liberación de mercurio en el mundo. Y en los Andes peruanos esta actividad tiene en el distrito puneño de Ananea un emblemático ejemplo de cómo las comunidades mineras auríferas quieren revertir los estragos para la salud y el ambiente apostando por tecnologías innovadoras libres de mercurio.

Conocida como la “Ciudad dorada de los Andes peruanos”Ananea es un distrito que se localiza en la provincia puneña de San Antonio de Putina, a 206 kilómetros al este de la ciudad de Puno por vía terrestre y a una altitud de 4610 metros sobre el nivel del mar.

Su urbanización nació al pie del nevado Ananea grande y registra una temperatura media anual de 1.3°C, apenas por encima del punto de congelación, pudiendo descender a 5 grados bajo cero por las noches, y tiene una precipitación media anual o lluvias de 707 milímetros.

Si bien la altitud y el paisaje montañoso, así como gélido clima de esta parte de los Andes peruanos podrían desanimar a cualquier persona para vivir allí, su actual población demuestra que es posible adaptarse a esas condiciones extremas. Sobre todo, si existe un poderoso aliciente como la minería aurífera.

Una de las zonas de mayor actividad minera aurífera artesanal y de pequeña escala en Ananea se encuentra en el centro poblado La Rinconada, donde operan cooperativas y asociaciones que configuran una minería comunitaria que caracteriza a esta actividad extractiva en el departamento de Puno.

Según el más reciente Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) del Ministerio de Energía y Minas (Minem), en todo Puno hay más de 12 500 organizaciones mineras artesanales y de pequeña escala en proceso de formalización.

Entre ellas figura la Cooperativa Minera Oro Sur, en la cual Elvis Macedo es gerente de Seguridad, Salud Ocupacional y Medio Ambiente desde hace seis años. Puneño y natural de Azángaro, él señala -en un reportaje sobre la minería aurífera en Ananea, publicado en el portal web del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)- que “el impacto positivo que deja la minería son las utilidades y ganancias económicas que ayudan al desarrollo y progreso de la región”.

“El impacto positivo de la minería por el momento es el desarrollo de la región, pero lo negativo que deja es la contaminación por el uso del mercurio”, explica Juana Quea, presidenta de la Sociedad Minera Oso Polar. Juana es de las pocas mujeres que alza su voz, en un sector predominantemente masculino, ante la necesidad de un cambio en la manera de realizar la minería artesanal y la pequeña minería.

Elvis coincide con ella en que el mercurio es una sustancia tóxica que puede generar un “grave impacto en la salud ocupacional de los trabajadores que lo manejan y en el ambiente”. Asimismo, precisa que su uso se da “porque hasta el momento el mercurio no ha sido reemplazado con otra sustancia más efectiva que ayude en la recuperación del oro en la minería”.

Nocivo mercurio

El mercurio tiene la propiedad de formar amalgamas con el oro, siendo usada con frecuencia para separar y extraer el oro de la roca, arena u otro material en las que se encuentra mezclada.

Este metal, catalogado por la Organización Mundial de la Salud como una de las diez sustancias químicas de mayor preocupación a la salud pública, se usa en uno o más de los procesos que requieren la extracción de oro.

El mercurio es una neurotoxina. Según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de América (EPA), la forma en que la salud de las personas puede verse afectada por la exposición al mercurio depende de varios factores: la forma del mercurio (por ejemplo, si es metilmercurio o mercurio elemental/metálico); la cantidad de mercurio a la que está expuesto; la edad de la persona expuesta (los fetos son los más vulnerables); la duración de la exposición; la manera en que la persona está expuesta (inhalación, consumo, contacto con la piel, etc.) y la salud de la persona expuesta.

El mercurio metálico principalmente afecta a la salud cuando se inhala como un vapor que puede absorberse hacia los pulmones.  Los síntomas de exposiciones prolongadas y/o agudas incluyen temblores, cambios emocionales (como cambios de humor, irritación, nerviosismo, timidez excesiva), insomnio, cambios neuromusculares (como debilidad, atrofia muscular, espasmos), jaquecas, perturbaciones en las sensaciones, cambios en las respuestas nerviosas, desempeño pobre en evaluaciones de función mental. Mayores exposiciones también pueden afectar a los riñones, causar insuficiencia respiratoria y, en casos extremos, la muerte.

En Puno, aún es común la práctica del refogueo al aire libre. Según esta antigua técnica, la amalgama es calentada para que el mercurio se evapore y quede el oro. Cuando esto se realiza sin usar un mecanismo que atrape el mercurio, como la retorta, se libera una gran cantidad de vapores al ambiente que son inhalados por los mineros. Además, esta sustancia puede transportarse a largas distancias, generando así un ciclo de contaminación que se extiende incluso a comunidades aledañas.

Nuevas tecnologías libres de mercurio

La exposición al mercurio puede reducirse y evitarse con tecnologías alternativas libres de mercurio, sencillas y eficaces. Con la finalidad de acercar estas tecnologías a las comunidades mineras, las iniciativas planetGOLD Perú y GIRH-TDPS han realizado unas pruebas de equipos y tecnologías en el distrito de Ananea.

Ambos proyectos son financiados por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), implementados en el Perú por el Ministerio del Ambiente (Minam), en alianza con el Ministerio de Energía y Minas (Minem) y el apoyo técnico del PNUD. El trabajo en Puno se lleva a cabo en estrecha coordinación con la Dirección Regional de Energía y Minas.

Alrededor de 70 personas asistieron a la reunión inicial y pudieron ver y probar el equipo y hacer preguntas sobre los proveedores. Se probaron tecnologías gravimétricas como la zaranda vibratoriamesas gravimétricas concentradores centrífugos. Estas no requieren mercurio, dado que su funcionamiento se basa en la gravedad y la diferencia de peso entre el oro y los otros minerales que lo acompañan durante su separación.

Estas pruebas metalúrgicas son importantes para elegir los equipos y tecnologías más adecuados a las características de cada yacimiento, permitiendo así optimizar su proceso de producción y reduciendo los impactos ambientales que la labor minera pueda generar.

Hacia una minería responsable

“Se puede demorar la implementación de tecnologías limpias debido a sus costos y a la inversión económica que requiere”, comenta Juana Quea durante las pruebas tecnológicas, “pero lo mejor es abandonar el uso de mercurio”.

La aceptación de los mineros que asistieron a las pruebas de tecnología libre de mercurio es una buena señal. Un cambio que puede generar no solo una mayor rentabilidad para la empresa minera, sino que también permite que se proporcione una fuente de trabajo más segura y limpia a los miles de personas locales cuyo sustento diario para sus familias depende de esta actividad. Un pequeño cambio que promueve la atención ambiental y que puede generar cambios importantes positivos en el desarrollo socioeconómico de la región.

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