Petroperú estuvo al borde del colapso financiero y solo una intervención inmediata evitó que ingresara a un proceso de insolvencia, según afirmó la ministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles. La titular del MEF aseguró que la situación era crítica y que la inacción habría tenido consecuencias irreversibles para la petrolera estatal.
“Si nosotros no hacíamos nada, esa empresa iba hacia la insolvencia”, señaló Miralles en una entrevista con el canal digital A3RNet, al describir el escenario que enfrentó el Gobierno al asumir la gestión de la crisis.
La ministra explicó que Petroperú acumulaba una deuda superior a los S/ 2,500 millones solo con proveedores, lo que afectaba directamente a numerosas empresas y familias que dependen de esa cadena de pagos. Este incumplimiento, dijo, generaba un efecto dominó en la economía.
Entre 2022 y 2024, el Estado peruano desembolsó más de S/ 17 mil millones para sostener financieramente a la compañía. Para Miralles, esta cifra da cuenta de la profundidad del problema estructural que enfrentaba Petroperú.
“Estamos hablando de 1.6% del PBI. Es el presupuesto anual de dos de los ministerios más grandes que tenemos: Educación y Salud”, enfatizó, al cuestionar la magnitud de los recursos comprometidos sin resultados sostenibles.
Pese a estas inyecciones de capital, la empresa nunca logró recuperar su viabilidad financiera. “El Estado entregó ese dinero con la expectativa de mejorar la gestión y recuperar esos recursos como ingresos para el país, pero eso nunca ocurrió”, sostuvo la ministra.
Uno de los principales factores de la crisis fue la modernización de la refinería de Talara, un proyecto que, según Miralles, terminó arrastrando a toda la empresa. “El problema de la modernización de la refinería hundió a la empresa”, afirmó.
A su juicio, Talara debió haberse manejado como una unidad independiente, con contabilidad separada y una gestión específica. Sin embargo, ocurrió lo contrario: se destinaron recursos de áreas rentables para sostener un proyecto que no generaba retornos.
La inversión en Talara alcanzó cerca de US$ 6,000 millones sin cumplir las expectativas de rentabilidad. “Es como hacer una inversión sin saber realmente cuánto te va a demandar en total”, cuestionó Miralles.
Frente a este escenario, la ministra fue categórica al marcar un punto de quiebre: “No vamos a inyectar ni un centavo más”, afirmó, descartando nuevos rescates financieros y rechazando cualquier “borrón y cuenta nueva” respecto a las decisiones del pasado.
Miralles anunció que se entregará información oficial para determinar responsabilidades, señalando que existen informes de auditoría interna que fueron ignorados durante años por gestiones anteriores, pese a las alertas sobre el rumbo de la empresa.
Como parte de la salida a la crisis, ProInversión asumirá un rol clave en la identificación de oportunidades de negocio y alianzas estratégicas, sin reemplazar a la administración de Petroperú. Las propuestas deben presentarse con urgencia, advirtió la ministra, ya que el riesgo de un colapso —caída de bonos, demandas y ruptura de pagos— era inminente. La solución, concluyó, debe ser técnica y pragmática, no ideológica.














