Sáb. Jun 15th, 2024

Estado pone trabas para que mineras construyan centros de salud en regiones

Remodelar y equipar una pequeña posta médica en Antauta, un distrito en la provincia Melgar en Puno, tomó cuatro años. Luego de varias idas y venidas, el Ministerio de Salud aprobó el expediente técnico de un proyecto —estancado en burocracia— que había sido concebido por la minera de estaño Minsur para mejorar la desatención crónica del centro médico del pueblo.

El mejoramiento de la posta fue sacado adelante con una diligencia nunca antes vista dentro del Minsa a raíz de la pandemia del COVID-19, que puso al sistema de salud de nuestro país en jaque.

“Tuvo que venir la pandemia para que nosotros (Minsur) pudiéramos actuar y remodelar la posta. Hay una indolencia en el gobierno central. Una posta médica en el interior de Melgar tiene una prioridad bajísima”, expresó Gonzalo Quijandría, director de asuntos corporativos de Minsur.

Si remodelar una posta tomó cuatro años, ¿cuánto demorará aprobar la remodelación de un hospital?

Minsur ha retomado la remodelación del hospital Carlos Cornejo en la ciudad de Azángaro, un proyecto olvidado por el Minsa desde 2017. Hace dos meses, el gobierno regional de Puno y la compañía minera firmaron un convenio para remodelar el nosocomio, cuya inversión superaría los S/150 millones.

Indolencia. Ancashinos exigen moderno hospital.
Indolencia. Ancashinos exigen moderno hospital.

“(Remodelar) una posta médica nos tomó cuatro años. Así que este proyecto (de Azángaro) puede tomar muchísimo más. Es así de dramática la situación. No es la primera experiencia que tenemos donde el ministerio se demora muchísimo en revisar y aprobar expedientes técnicos de hospitales”, insistió Quijandría en diálogo con Perú21.

Pero si se advierten obstáculos en el hospital de Azángaro, el nosocomio Víctor Ramos Guardia en Huaraz ya los enfrenta. A mediados de agosto los ancashinos organizaron un paro regional exigiendo a la minera Antamina financiar la construcción del nuevo hospital.

Según Antamina, inicialmente ellos se habían comprometido en invertir S/313 millones, pero el gobierno regional triplicó el monto a S/. 1, 009 millones. Y el el Ministerio de Economía y Finanzas procedió a ampliar el monto de los Certificados de Inversión Pública Regional y Local para el Gobierno Regional de Áncash.

Ante el significativo incremento, la minera anunció el 9 de agosto último que no ejecutaría el proyecto a ese costo. Al mes siguiente, en una reunión liderada por la Presidencia de Consejo de Ministros (PCM)—a la que asistieron funcionarios del MEF y del Minsa, autoridades regionales y municipales y Antamina— se le encargó a Proinversión buscar más inversionistas.

Tanto el hospital de Azángaro como el hospital Víctor Ramos Guardia son obras que serán financiadas bajo la modalidad de Obras por Impuestos, un mecanismo que le permite a empresas privadas invertir sus impuestos en proyectos de infraestructura.

Sin embargo, también es una iniciativa arriesgada si se considera la burocracia arraigada en todos los niveles de gobierno que entorpece trámites claves para ejecutar un proyecto de salud.

Una de las primeras trabas es obtener el saneamiento físico y legal de los terrenos, señala Iván Arenas, especialista en gestión pública (Ver Análisis).

Los municipios y gobiernos regionales son los encargados de gestionar este fundamental trámite antes de convocar la ejecución de una obra. No obstante, este proceso se complica aún más cuando los terrenos de zonas rurales no cuentan con títulos de propiedad.

“Sin el saneamiento no puedes hacer ni una posta, mucho menos un hospital. Por eso, las empresas (mineras) se han enfocado en el mejoramiento de instalaciones de salud, lo cual no implica construir desde cero”, precisó Arenas.

La segunda barrera burocrática son los expedientes técnicos. Estos documentos son aprobados por las Direcciones Regionales de Salud (Diresa), las Gerencias Regionales de Salud (Geresa), y otras instituciones como el Minsa, MEF y Proinversión dependiendo del proyecto.

El expediente técnico tiene una vigencia de 1 a 3 años, dependiendo de la complejidad del proyecto. Pasado este tiempo el documento tiene que ser actualizado. Sin embargo, Iván Arenas sostuvo que a las entidades públicas les puede tomar largos años dar conformidad a los estudios.

Otro proceso, aún más engorroso, es la etapa de preinversión, fase previa a la aprobación de expedientes técnicos. El exministro de Salud Abel Salinas señaló que la lentitud de este trámite tiene un impacto directo en la convocatoria de proyectos de infraestructura.

“Yo soy categórico en decir que lo que necesitamos ahora es más salud con el presupuesto que tenemos, lo que significa tener una gestión más eficiente. Pero el sector público es muy lento. La fase de la preinversión se puede tardar años. Y nos hemos demorado tanto para el proceso de convocatoria, que los expedientes técnicos o están desfasados o no son lo suficientemente técnicos”, dijo Salinas.

La capacidad del Estado para gobernar es cada vez más precaria. Hace unas semanas, la Contraloría informó que había más de 1,500 funcionarios incompetentes en puestos de confianza en municipios y gobiernos regionales como en Áncash y Puno—departamentos que tienen casi S/250 millones para invertir en proyectos de salud, pero que, a menos de tres meses para terminar el año, han ejecutado menos del 20% de su presupuesto anual.

Entonces, ¿por qué la presidenta Dina Boluarte infla el pecho antes las Naciones Unidas al decir que el 99% de peruanos tiene seguro médico? ¿De qué sirve tener un seguro cuando los puneños tienen que esperar cuatro años para tener su posta remodelada y los ancashinos tienen que pelear por un hospital, cuya inversión se encuentra en el limbo?

Los peruanos merecemos respuestas, menos sesgo político acciones inmediatas para tener un sistema de salud digno y decente.

Iván Arenas: Hay muchos intereses políticos

Antes se pensaba que, a través del mecanismo de Obras por Impuestos, los proyectos de infraestructura se iban a acelerar y no fue así. Se necesita coordinar con los gobiernos locales, con las direcciones regionales de salud, con las municipalidades distritales. Allí es donde fallamos.

El terreno de un centro de salud no le pertenece a la dirección regional ni al Minsa, sino a la municipalidad. Entonces, tienes que sanear el terreno. Luego tienes que entregarlo en donación, tienes que firmar un convenio. Todo eso es un proceso.

En zonas donde existen títulos de propiedad es mucho más difícil aún. Sin saneamiento físico legal no puedes hacer ni una posta, menos un hospital. Por eso, las mineras ya no construyen una posta médica, sino, mejoran el centro de salud.

Muchas veces un predio le pertenece a la municipalidad, y es el consejo distrital que se opone a entregarlo porque hay intereses políticos.

Tenga en cuenta

-El hospital de Azángaro, en Puno, es el primer proyecto de salud de Minsur que será financiado bajo la modalidad de obras por impuestos.

-Segun el ministro de Salud, César Vásquez, a la fecha los municipios han presentado 102 expedientes para proyectos del sector.

-A la fecha no se ha realizado un proyecto por más de S/1,000 millones bajo la modalidad Obras por Impuestos.

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