Mar. Jun 25th, 2024

El hidrógeno verde desencadena una ola de inversiones en el Perú con miras a la exportación

El hidrógeno es el elemento de energía que más abunda en el planeta. Se trata de un gas con enorme potencial para mover vehículos, producir electricidad o generar calor, cuyo único inconveniente es que se encuentra asociado a otros elementos; es decir, está en el agua, en la biomasa o en el propio aire, y para su separación y extracción es necesario el uso de diversas tecnologías. El proceso más común es la electrólisis, por la cual se inyecta energía eléctrica —si se usa energía renovable— para lograr este divorcio. Entonces tendrá el sello de hidrógeno verde.

El potencial de generación de energía renovable en nuestro país es de cerca de 55,000 megavatios (MW), lo que nos promete una producción de hidrógeno verde para cubrir las necesidades energéticas del Perú y atender otros mercados.

El avance para que esto suceda es notablemente positivo. Nuestro país es el único de la región que ostenta una norma al respecto: la Ley de Fomento del Hidrógeno Verde (Ley 31992), publicada en marzo. Según Daniel Cámac, presidente de la Asociación Peruana de Hidrógeno (H2 Perú), una vez que se publique su reglamento, habrá una avalancha de inversiones asociadas al gas verde que podrían llegar a la suma aproximada de US$ 20,000 millones, para ejecutarse antes del 2030. Una gran parte de estas plantas sería de energía renovable.

¿Cuestión de colores?

Si bien el tratamiento del hidrógeno ya existe en la industria en general, la novedad es cuánto de este se puede procesar sin causar impacto en el medio ambiente. Hay varias formas de hacerlo: procedimientos menos contaminantes consiguen extraerlo con gas natural haciendo la captura de las emisiones de efecto invernadero. Es por eso que Cámac prefiere no usar terminologías de colores (hidrógeno verde o azul), sino, más bien, enfocarse en si cumplen con la misión de tener baja emisión. Y así está también en la ley: “El hidrógeno verde es un vector energético producido con tecnologías de baja emisión de gases de efecto invernadero”.

Pedro Gamio, exviceministro de Energía, precisa que esto puede implicar un mensaje contradictorio, pues tal vez fomentaría procedimientos más asociados a lo que se denomina “hidrógeno azul” y pasarlo de contrabando como si fuese verde, con lo que se perjudicaría la posible obtención de fuentes de financiamiento en el sistema de crédito verde, existentes hoy y promovidas por programas de las Naciones Unidas para hacerle frente al cambio climático.

“Hablar de hidrógeno de menores emisiones es contar con una canasta muy grande donde entrarían otros tipos de hidrógeno que ya están siendo usados en el mundo y que tienen mercado, alejando la posibilidad de que el Perú obtenga apoyo y crédito verde para su potencial industria de hidrógeno verde”, observa Gamio, quien confía en que esto sea aclarado en el reglamento, el cual probablemente establezca beneficios en cuestión de desarrollo de inversiones e incentivos tributarios.

El principal mercado del gas será la exportación, porque Europa no logra producir los niveles que requiere debido a su escasez de agua y a la limitada generación de energía, ante lo cual países como el Perú y Chile se podrían perfilar como potenciales suministradores. La ventaja que hay aquí con respecto al país vecino es que contamos, para separar las moléculas, con fuentes de energía de menor costo.

Avance local

Chile tiene el auspicio del Gobierno alemán para impulsar el procesamiento de hidrógeno verde y ha concretado un plan de acción (hoja de ruta) para su producción que incluye varios proyectos piloto. Pero el Perú no se ha quedado rezagado. Desde el 2021, de la mano de la Asociación H2 Perú, se iniciaron estudios del potencial peruano, en los que se identificó, por ejemplo, lo que podría ser “el valle del hidrógeno”, comprendido entre Moquegua y Arequipa, con US$ 10,000 millones en proyectos.

La empresa sudafricana Phelan Green Energy anunció una inversión de US$ 2,500 millones para la construcción de una planta de hidrógeno verde en Arequipa. El lanzamiento oficial del proyecto está previsto para julio del 2025. En tanto, Perú LNG y las japonesas Osaka Gas y Marubeni se encuentran en el estudio de prefactibilidad de un proyecto de dimensiones gigantescas: la elaboración de 60,000 toneladas anuales de metano sintético con hidrógeno verde. La decisión la tomarán antes del 2025. Esta inversión podría superar los US$ 680 millones.

Chile proyecta poner en marcha su primera planta de hidrógeno verde en base a energía eólica hacia el 2022, en un esfuerzo conjunto con Siemens, Enel Green Power, Enap y AME. (Foto: Radio Nervión)

A su vez, la estadounidense Verano Energy ha informado de la construcción en Arequipa, entre Majes y Quilca, de una planta verde del gas —a la cual han llamado “Horizonte de Verano”—, con la friolera de US$ 12,000 millones en inversión para el procesamiento de amoniaco. Igualmente, empresas como Repsol y Antamina vienen evaluando proyectos enfocados en el empleo de este insumo.

Cámac, de H2 Perú, remarca que hay proyectos que están por ser anunciados, solo a la espera de la normativa. Explica, con mucho entusiasmo, que absolutamente toda la industria será impactada por el hidrógeno verde, lo que incluye, sobre todo, el transporte. El ejecutivo confía en que, hacia el 2030, un porcentaje de los hidrocarburos, en especial el destinado a carga pesada y a pasajeros, evidenciará el efecto del hidrógeno verde o de baja emisión. No en vano compañías como Cruz del Sur forman parte de su gremio.

Gamio, por su parte, señala que esto será gradual, pero que en definitiva pasará, y reclama al Poder Ejecutivo una estrategia de desarrollo ante lo que es el inicio de una nueva marejada de inversiones en energía limpia en el Perú.

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