Jue. Jun 20th, 2024

Demanda de cobre crecería 5 veces, pero el Perú enfrenta retos para aprovecharlo

Las proyecciones sobre la oferta y la demanda de cobre para los próximos años, que ha realizado Cochilco de Chile –primer país productor mundial de ese metal- considera para 2024 un déficit de 364,000 toneladas para 2025, de 278,000 toneladas a nivel global.

Sin embargo, más allá del corto plazo, las proyecciones de mediano y largo plazo proyectan que el déficit del metal rojo será aún mayor, en un escenario de cambio de matriz energética global, incluida la electrificación del transporte, que serán intensivos en el uso de dicho mineral.

Según un informe elaborado por EY Perú, que dio a conocer Marcial García Schreck, socio de esa entidad, la demanda de cobre podría quintuplicarse a partir del cambio de matriz energética mundial.

Superciclo de precios altos

“No pocos analistas e instituciones presagian un superciclo de altos precios de los minerales impulsado por China, y la transición global hacia el uso de energías renovables teniendo perspectivas muy favorables para la demanda y el consumo de cobre, del que depende en gran medida nuestra economía”, anotó el experto.

Actualmente, el precio del cobre cotiza en torno a los US$10,000 por tonelada (el lunes cerró en US$9,985 en el mercado de Londres), y las proyecciones de Cochilco incluyen cotizaciones en el sentido que se mantendría elevado ese precio.

Tributos mineros crecieron 38.2%

En línea con esos altos precios que ya estaban al alza en los últimos años, el 2023 el Perú alcanzó un récord de exportaciones mineras, por US$37,706 millones, mientras que, de enero a abril del 2024, -observó García Schreck-, los ingresos tributarios de esa industria crecieron en 38.2%, impulsados por el alza en las cotizaciones mineras.

“Un nuevo ciclo de expansión de la demanda de minerales, como el cobre, hace más atractivos los proyectos mineros para el inversionista, y tiene el potencial de generar varios efectos positivos para el país”, anotó el socio de EY-Perú.

Producción y reservas

El Perú, que se ubica en el segundo lugar como exportador mundial de cobre, produjo el 2023 un total de 2.7 millones de toneladas de cobre, un volumen mayor en 12% al año previo, aunque su potencial es mucho mayor.

Según había estimado hace un año atrás Rómulo Mucho, antes de ser ministro de Energía y Minas, nuestro país posee un potencial de reservas cupríferas de 90 millones de toneladas y si en ese momento ese volumen se hubiera puesto en valor, a un precio de US$9,000 la tonelada, habría significado ingresos para el Perú por US$800,000 millones.

Retos pendientes

Sin embargo, según los expertos, aún hay diversos retos que el Perú debe superar para aprovechar este ciclo de precios altos, como son la falta de nuevos proyectos, la conflictividad social, el avance de la minería informal y la tramitología.

El respecto, es preciso recordar que la mayor parte de proyectos de cobre en el Perú no comprenden la construcción de nuevas minas (la última de importancia que se construyó fue Quellaveco el 2022), sino básicamente son ampliaciones de minas en operación.

Proyectos

En cartera para este año figuran el fin de la construcción y puesta en marcha de de sólo proyectos de cobre: Reposición Antamina (US$1,604 millones, de la empresa Antamina) y Chalcobamba Fase I, de la empresa Las Bambas, (por US$130 millones) para ampliar producción en curso.

Así, en base a los proyectos de ampliaciones de minas, el Minem ha proyectado que la producción del metal rojo podría alcanzar los 3 millones de toneladas este año (desde las 2.7 millones de toneladas del 2023).

Ataque a Chalcobamba

Sin embargo, aún esa proyección podría estar en riesgo, dado que en los últimos días Las Bambas denunció un ataque de mineros ilegales, tras un proceso de interdicción en inmediaciones a su yacimiento Chalcobamba (proyecto con el cual espera recuperar producción ese año).

En su accionar, los ilegales atacaron y dejaron heridos a miembros del personal de seguridad de esa empresa e incendiaron equipos de empresas comunales que le prestan servicios, según comunicado de esa compañía.

Anteriormente ya la zona de Chalcobamba había sido invadida por mineros ilegales que extraían cobre en la zona, y la última información conocida hasta ahora es que aquellos se habían retirado de la zona.

Este accionar significaría una escalada de violencia que hasta ahora era protagonizada particularmente por mineros ilegales vinculados a la extracción de oro en la zona de La Libertad, entre otras zonas del país.

Falta mensajes claros

En el mismo sentido, el experto de EY-Perú consideró que, para que el Perú pueda beneficiarse de la ola de precios altos de los minerales, y atraer más inversiones mineras, sus autoridades deben empezar por dar mensajes claros y sin ambigüedades para reconstruir la confianza y la credibilidad del Perú.

“Los esfuerzos deben enfocarse en solucionar de manera definitiva los conflictos sociales que frenan el avance de la minería y desalientan nuevas inversiones, siendo ese quizás el principal desafío”, anotó.

Aunque, señaló que también está pendiente que (en el Estado ) se avance en la implementación de las reformas anunciadas para reducir la burocracia e impulsar mejoras regulatorias para acelerar la ejecución de proyectos.

Inversión en exploración decae

Al respecto, según Miguel Cardozo, presidente de Alturas Mineral Corp., un tema que hasta ahora el Perú no recupera, son sus inversiones en exploración minera (que permiten reponer las reservas).

Por el contrario, indicó que, en el periodo 2017-2023, mientras a nivel mundial el gasto en busca de nuevos yacimientos creció en 61%, en el mismo periodo en el Perú retrocedió en 3%.

El especialista atribuyó este descenso particularmente a una norma regulatoria (Decreto Supremo N°042-2017) que regula todos los permisos ambientales en exploración, y que afecta esa actividad (al establecer un silencio administrativo negativo para la obtención de los permisos).

A su turno, Darío Zegarra, presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), señaló que es importante atraer el Estado a los territorios (mineros) para fomentar la inversión y el empleo formal.

“Es importante reconocer que parte del rol (de la minería), si bien naturalmente ha sido invertir, lo que a su vez genera infraestructura y conecta mercados, hay que sumarle algo que no está sucediendo de manera natural, que es atraer al Estado”, señaló.

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