Codelco y Quiborax formalizaron una sociedad para avanzar en uno de los pasos que hoy define la industria del litio en Chile: la obtención de un Contrato Especial de Operación de Litio (CEOL) para el Salar de Ascotán, en la Región de Antofagasta. La nueva empresa, Minera Ascotán SpA, tendrá en una primera etapa a Quiborax con 66% y a Codelco con 34%. El acuerdo incorpora un giro relevante: una vez obtenido el CEOL, ambas partes abrirán la puerta a un nuevo socio mayoritario que financie el desarrollo del proyecto junto con la estatal.
El movimiento encaja en la Estrategia Nacional del Litio, con la que el Estado chileno busca aumentar su control en este recurso sin excluir al capital privado. El diseño apunta a que empresas estatales lideren los proyectos mediante asociaciones, especialmente fuera del Salar de Atacama. En ese esquema, Codelco y Enami actúan como brazos operativos del Estado, ordenando el acceso al recurso y la gobernanza de nuevos desarrollos.
Ascotán aparece como una apuesta con potencial, pero aún cargada de incógnitas. Codelco destacó que se trata del tercer salar más grande de Chile en superficie con salmueras subterráneas y que, hasta ahora, no registra exploración de litio. Ese punto explica la cautela del diseño societario: antes de hablar de inversiones de gran escala, el proyecto debe pasar por sondajes, líneas base ambientales y una primera caracterización técnica del recurso.
La noticia también pone el foco en el régimen regulatorio. En Chile, el litio es un recurso de interés nacional y no opera bajo concesiones mineras tradicionales. El CEOL funciona como habilitante específico para explorar y explotar, bajo condiciones que el Estado define y fiscaliza. Por eso, la obtención del contrato se vuelve el cuello de botella y, a la vez, la señal que permite destrabar financiamiento, ingeniería y permisos posteriores.
Codelco y Quiborax solicitaron el CEOL como consorcio en enero de 2025. La estatal informó que el Ministerio de Minería enviará en las próximas semanas el decreto supremo con las condiciones generales a la Contraloría General, para luego firmar el contrato con Minera Ascotán SpA. Ese calendario marca el paso administrativo clave antes de entrar en definiciones técnicas y comerciales más exigentes.
La estructura inicial, con Quiborax como mayoritario, no contradice la lógica de control estatal. El pacto de accionistas obliga a incorporar a un nuevo socio que asumirá la mayoría, pero con desarrollo conjunto con Codelco. En la práctica, el reparto de roles es claro: Quiborax aporta experiencia operativa en salares del norte; Codelco, músculo institucional y alineamiento con la estrategia nacional; y el futuro socio pondrá capital y tecnología para transformar salmuera en producto comercial.
El desafío mayor emergerá cuando el litio entre efectivamente en escena. La extracción desde salmueras concentra debate por agua, ecosistemas y gobernanza, con el Salar de Atacama como antecedente visible. Ascotán ofrece una ventaja inicial: al no registrar exploración previa de litio, puede diseñar su línea base con estándares ambientales actuales y evaluar tecnologías como la Extracción Directa de Litio, aunque cada salar exige validaciones propias.
Desde una mirada industrial, el anuncio confirma que Codelco apuesta por el litio como segundo pilar estratégico, junto al cobre. Ascotán se suma a Atacama y Maricunga como plataforma de crecimiento fuera de los polos tradicionales, aunque en una etapa aún temprana. Para Chile, el desafío será ejecutar con disciplina: atraer capital y tecnología sin ceder conducción estratégica, cumplir estándares ambientales exigentes y evitar que el proyecto se diluya en retrasos, justo cuando la competencia regional acelera.














