Mar. Ene 20th, 2026

Cochilco posterga el peak de producción de cobre de Chile hasta 2033

La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) introdujo un ajuste relevante en las perspectivas de la industria minera al postergar varios años el peak de producción anual de cobre en Chile y recortar las estimaciones de corto plazo. El cambio se produce en un contexto desafiante, marcado por una mayor demanda global asociada a la electrificación y la transición energética, pero también por yacimientos maduros y proyectos cada vez más complejos de desarrollar.

El organismo dio a conocer estas proyecciones en su informe “Proyección de la Producción de Cobre en Chile. Período 2025–2034”, donde estima que el máximo de producción se alcanzará en 2033, con 6,06 millones de toneladas de cobre fino. Ese nivel estaría sustentado en proyectos de reposición, nuevas iniciativas y desarrollos greenfield que aún deben materializarse.

El documento representa un giro frente a estimaciones anteriores. Para la primera parte del período, Cochilco proyecta un máximo de 5,97 millones de toneladas en 2027, seguido de una caída progresiva hasta cerca de 5,43 millones de toneladas en 2030. A partir de ese punto, anticipa una recuperación gradual que culmina en el peak de 2033.

La señal estructural es clara: Chile puede mantener altos volúmenes de producción, pero ya no puede confiar en la inercia operativa para crecer. El informe subraya la necesidad de inversión oportuna, procesos de permisos más ágiles e infraestructura adecuada, advirtiendo que, sin esos factores, la curva productiva tiende a aplanarse y el mercado global busca suministro en otras jurisdicciones.

En términos de corto plazo, Cochilco estima que 2025 cerrará con una producción cercana a 5,4 millones de toneladas de cobre fino, un nivel similar al de 2024, con una baja inferior al 2%. El ajuste se explica principalmente por menores aportes de algunas faenas relevantes, afectadas por factores operativos y geológicos.

La trayectoria proyectada se divide en tres etapas. Entre 2025 y 2027, el organismo prevé un aumento de la producción, impulsado por proyectos que entran en régimen y mejoras operacionales. En ese contexto, la producción alcanzaría cerca de 5,97 millones de toneladas en 2027.

Posteriormente, entre 2027 y 2030, el informe anticipa una fase de descenso asociada al deterioro natural de las leyes de mineral en grandes operaciones. Para 2030, Cochilco ubica el punto más bajo del período, con una producción estimada de 5,43 millones de toneladas.

Desde 2030 en adelante, el escenario vuelve a mostrar una recuperación, sustentada en reposición de capacidad, nuevos proyectos y desarrollos greenfield. Con ese conjunto de iniciativas, la producción nacional alcanzaría su máximo en 2033, siempre que las inversiones se ejecuten según lo previsto.

El informe incluye una advertencia explícita: la cartera actual de proyectos no es suficiente para revertir las caídas en el corto plazo. Los largos plazos propios de la minería, entre la decisión de inversión y el aporte efectivo a la producción, limitan la capacidad de respuesta rápida frente a un mercado que demanda más metal.

Cochilco también analiza la participación de Chile en la producción mundial de cobre. Según sus estimaciones, el país reduciría su cuota desde niveles cercanos al 23% en 2027 hasta un mínimo aproximado de 21,5% hacia 2030, antes de iniciar una recuperación gradual a partir de 2031.

Hacia 2034, la participación chilena podría situarse nuevamente en torno al 27%, aunque ese escenario depende de la materialización efectiva de proyectos de gran escala. El informe destaca el dinamismo de otros productores, como la República Democrática del Congo y un conjunto de países emergentes, que ganan terreno en el mercado global.

En cuanto a la matriz productiva, Cochilco proyecta una mayor concentración en la producción de concentrados, cuya participación aumentaría desde cerca de 80% en 2025 hasta alrededor de 85% en 2034. Este cambio implica mayores desafíos para la capacidad de fundición y refinación, tanto a nivel local como internacional.

Finalmente, el organismo subraya que el retraso del peak productivo responde a múltiples factores, entre ellos la caída de leyes, los altos costos de operación y los extensos plazos de desarrollo de proyectos. Aun así, el informe plantea que, con inversión, infraestructura habilitante —como el uso de agua de mar— y mayor certeza regulatoria, Chile puede sostener su liderazgo y capturar la prima que el mercado global otorga a la certidumbre en el suministro de cobre.

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