La agencia Moody’s mejora la perspectiva de la minería global de negativa a estable. Ello de acuerdo con el reporte de Moody’s Ratings titulado “Metales y Minería: la perspectiva global se revisa a estable, tras un periodo de signo negativo, pero los riesgos siguen siendo elevados para el sector en su conjunto”.
El documento fundamenta este cambio en una adecuada generación de caja en la mayoría de los productos básicos, destacando que la resiliencia no constituye una ausencia de peligro, sino la capacidad de operar bajo fuego cruzado.
La senior vice president, Barbara Mattos, junto a los associate managing directors, Marcos Schmidt y Matthew Moore, advierten que esta estabilidad resulta de una adaptación a una economía de fragmentación.
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En este escenario, los riesgos geopolíticos actúan como un lastre permanente y la situación no debe considerarse sinónimo de bonanza, señala artículo publicado en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.
Dicotomía técnica
El sector navega actualmente una dicotomía técnica fascinante desde la óptica de la agencia.
Por una parte, la disciplina de capital y los balances conservadores otorgan una flexibilidad operativa indispensable para absorber la volatilidad; por otra, los analistas subrayan que el conflicto en Medio Oriente ha inyectado una presión sistémica.
Esta coyuntura eleva los precios de la energía, fletes y seguros, lo que erosiona la capacidad de expansión de los márgenes. El informe sugiere que no se asiste a un ciclo de crecimiento eufórico impulsado por el consumo, sino a una fase de resistencia sostenida por la prudencia financiera de los grandes actores.
El protagonismo de los metales preciosos constituye el síntoma más nítido de la incertidumbre global. Con una proyección de crecimiento del beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones (EBITDA) de 96% para el 2026 frente al 2024, se identifica al oro y la plata como los activos que sostienen las métricas crediticias industriales.
Esta fortaleza compensa la fragilidad de otros segmentos, impidiendo que el flujo de caja agregado colapse. Mientras tanto, el cobre capitaliza la narrativa de la electrificación, manteniendo una oferta ajustada pese a la debilidad de la actividad manufacturera internacional.
El complejo del acero y los graneles se identifican como el eslabón más débil del sector. La persistente presión en China y Brasil mantiene a estas materias primas en una trayectoria de beneficios deprimidos.
La excepción estratégica reside en los mercados protegidos, en Estados Unidos y Europa, las barreras comerciales y los cambios regulatorios ofrecen un respiro a los productores locales frente a la sobreoferta asiática.
Exigencias
El sector enfrentará una “nueva normalidad” de alta intensidad de capital y exigencias ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) que prolongarán los tiempos de desarrollo.
Los analistas consideran la consolidación corporativa no solo una búsqueda de eficiencia, sino una necesidad para asegurar minerales críticos ante el nacionalismo de recursos. La estabilidad actual representa un margen de maniobra temporal.
El verdadero desafío será transformar esta solidez financiera en un crecimiento sostenible dentro de un entorno donde la inflación de costos y la fricción geopolítica son ya componentes permanentes del modelo de negocio.
Metales blindados
La robustez intrínseca de los balances corporativos constituye la base de la seguridad financiera en la industria, sostiene Moody’s Ratings.
La entidad resalta que las compañías aprovecharon los ciclos previos para construir posiciones de liquidez; tales reservas actualmente funcionan como un dique ante el incremento de la volatilidad en los precios de los insumos.
Los metales preciosos lideran esta fase de fortaleza mediante un flujo de caja beneficiado por las compras sostenidas de los bancos centrales y una marcada aversión al riesgo global. El aluminio enfrenta una reconfiguración forzada por las disrupciones logísticas en Medio Oriente, lo que elevó las primas regionales.
No obstante, la alta dependencia energética limita la mejora en la calidad crediticia de los fundidores situados fuera de las zonas de bajo costo.
Dentro de este tablero, Moody’s Ratings identifica la inversión en automatización y digitalización como el único mecanismo viable para mitigar la erosión de márgenes provocada por la persistente inflación de costos operativos.
Detalles
De acuerdo con el Moody’s Ratings, el encarecimiento global de la energía y el transporte derivado de las tensiones internacionales establece hoy un techo rígido para la recuperación de las calificaciones crediticias en el sector minero.
El carbón térmico experimenta un alivio financiero temporal debido a la sustitución de gas en la generación eléctrica, aunque la entidad advierte con firmeza que las políticas de descarbonización dictarán su declive a mediano plazo.
Destaca además la revisión de la firma sobre el litio, elevando su supuesto de precio a 14 dólares por kilo, una clara señal de que el piso de rentabilidad se ha desplazado ante la persistente volatilidad del mercado actual.













