ATERRA Metals dejó atrás la etapa de preparación y ya está operando en terreno. La compañía inició una campaña de perforación de 3,000 metros en el proyecto Totora, ubicado en la Región de Atacama, a unos 60 kilómetros al sur de Vallenar. Esta fase comienza con 2,500 metros de perforación de circulación reversa en el pórfido Totora, seguida por aproximadamente 500 metros de perforación diamantina en Frontera. El objetivo es avanzar hacia una estimación de recursos durante el tercer trimestre de 2026.
El primer objetivo de esta campaña es claro: confirmar resultados históricos y, al mismo tiempo, expandir el tamaño de los cuerpos mineralizados. Totora cuenta con más de 10,000 metros de perforación previa que ya delinearon un sistema con más de 800 metros de extensión. Además, estos trabajos identificaron mineralización desde superficie hasta unos 500 metros de profundidad.
Uno de los antecedentes más relevantes sigue siendo la intersección del barreno DDHTP-02, que reportó 142 metros con 0.58% de cobre equivalente, incluyendo un tramo de 72 metros con 0.83% CuEq. Este tipo de resultados resulta atractivo para una empresa junior, aunque su valor real dependerá de que la campaña actual confirme continuidad, consistencia y repetibilidad.
Sin embargo, conviene mantener cautela. ATERRA no ha verificado de forma independiente los resultados históricos ni su base técnica, algo que la propia empresa reconoce. Aun así, considera que estos datos son útiles como guía exploratoria. Esto deja al proyecto en una posición interesante, pero todavía necesitada de validación moderna.
Tras la fase en Totora, el enfoque se trasladará a Frontera. Allí se ejecutarán unos 500 metros de perforación diamantina con el objetivo de respaldar una futura actualización de recursos. Según información reciente, Frontera cuenta con 16 millones de toneladas indicadas y 34 millones de toneladas inferidas, con leyes de 0.56% y 0.54% CuEq, respectivamente.
Estos valores requieren una lectura cuidadosa. En febrero, la empresa reportó equivalentes de cobre más altos, pero en marzo ajustó la metodología incorporando recuperaciones metalúrgicas estimadas de 85% para cobre y oro. Este cambio redujo los valores CuEq, mostrando un enfoque más conservador y técnicamente ajustado.
El proyecto Totora no se limita a un solo objetivo. Incluye áreas como Frontera, Clinton, Taruca y la concesión Sevilla, esta última incorporada sin costo adicional. También forma parte del conjunto el pórfido Algarrobilla. En conjunto, la empresa describe un clúster de sistemas de cobre y oro cercanos a superficie, lo que amplía el potencial distrital.
Clinton y Algarrobilla refuerzan esta visión. En Clinton se reportaron intersecciones históricas destacadas, mientras que en Algarrobilla se identificó un corredor mineralizado de unos 700 metros. Aunque ninguno cuenta aún con recursos formales, aportan valor geológico al conjunto del proyecto.
La ubicación es otro factor relevante. Totora se encuentra cerca de la Ruta 5 y dentro de una franja estructural con antecedentes claros de mineralización. Forma parte del corredor Pajonales, donde existen otros pórfidos conocidos. Esta combinación de acceso, geología favorable y cercanía a otros sistemas reduce riesgos operativos.
El contexto regional también juega a favor. La Región de Atacama sigue siendo un foco importante de exploración minera en Chile, especialmente para el cobre. El país ha registrado altos niveles de inversión exploratoria en los últimos años, consolidando su posición como uno de los principales destinos para capital geológico.
Finalmente, la campaña actual representa tanto una prueba técnica como financiera para ATERRA. Con recursos limitados tras su último levantamiento de capital, la empresa necesita resultados positivos para sostener su avance. La perforación en curso será clave para determinar si Totora puede pasar de ser un proyecto prometedor a un activo con base técnica sólida y proyección real.













