Lun. Mar 16th, 2026

Impulso por altos precios de oro y cobre

Este año, durante tres días –del 10 al 12 de marzo–, el Centro de Exposiciones del Jockey Plaza fue escenario de la Convención Nacional de Productividad y Políticas para la Minería a Pequeña Escala (Indumin 2026). El evento marcó un hito en la historia del país al ser el primer cónclave de este importante segmento económico, pues reunió a pequeños mineros, proveedores, académicos, investigadores nacionales e internacionales, autoridades y empresas, en la búsqueda de “impulsar su productividad, formalización y sostenibilidad”, como señalaron los organizadores.

“Los pequeños mineros van a ser los grandes mineros del futuro. Todas las minas actuales comenzaron de esta forma, como pequeños mineros; Milpo, Arcata y Volcán empezaron así, por lo que se espera que estas sean las grandes minas del futuro”, declaró James Valenzuela, presidente de Indumin 2026, al Diario Oficial El Peruano.

“Es la nueva generación de mineros que ahora tiene un espacio para compartir. Queremos que el Gobierno apoye con promoción –no necesariamente con dinero– a los pequeños mineros; aunque se puede prestar con responsabilidad, porque no queremos que el Estado subsidie”, indicó.

Refirió que esta fuerza laboral y productiva ya tiene un espacio de reflexión y debate, el cual esperan realizar cada dos años.

Valenzuela destaca la evolución de los mineros de pequeña escala, que se han asociado en cooperativas y evolucionado a sociedades anónimas con una administración profesional, lo que permite exportar su producción.

La minería a pequeña escala ha crecido de manera impresionante en esta última década de la mano de los mejores precios de los metales. Así, el oro pasó de cotizarse en 1,200 dólares la onza a alcanzar los 2,000 dólares a finales del 2023, y este año ya sobrepasó los 5,000 dólares.

De igual modo, hace una década la cotización del cobre había superado los dos dólares la libra, y este año ya superó los cinco dólares.

Impacto laboral

Según el reciente Atlas de la Pequeña Minería y Minería Artesanal en Perú, elaborado por el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) del Ministerio de Energía y Minas (Minem), la actividad a pequeña escala “comprende a más de 300,000 operadores mineros, los que a su vez producen más de 15 toneladas de oro por año, que asciende a más de 500 millones de dólares anuales”.

Esta cantidad de empleos generados en la minería de pequeña escala es superior a los 276,765 puestos de trabajo formales directos que registra el Ministerio de Energía y Minas (Minem), entre los que figuran los de las grandes empresas mineras.

El 2025, Perú impuso un récord en exportaciones de minerales con 61,849 millones de dólares, cifra que representa el 66 % del total de los envíos del país. Asimismo, el cobre y el oro significaron el 83 % de los envíos de minerales, según datos de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE).

Este auge minero tiene perspectivas de continuar por más años; así, el precio del cobre –principal mineral y producto de exportación del país– se mantendría alto en los próximos cinco a diez años debido a la creciente demanda y a la estabilidad de la oferta disponible, según indicó Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), a El Peruano tras su participación en Indumin 2026.

Por ello, es importante que la minería a pequeña escala, con el fin de avanzar en su proceso de formalización y acceso a los mercados internacionales, logre la trazabilidad del oro que extrae, para lo cual ya existe tecnología, tal como se demostró en el evento.

“La trazabilidad podemos resumirla en una palabra: confianza. Esto es porque otorga la seguridad para tener las puertas abiertas en el primer mundo, por decirlo así, y permite que estemos siempre a la par de la gran y mediana minería para exportar nuestra producción”, señaló Edwin Ccama, gerente administrativo de la Central de Cooperativas Mineras de San Antonio de Poto de Ananea (Cecomsap). La organización agrupa a diez cooperativas que trabajan a más de 4,800 metros sobre el nivel del mar en Puno, con tecnología de bajo impacto ambiental.

Un punto importante es la aplicación de la Ley MAPE (Minería Artesanal y de Pequeña Escala), la cual busca mejorar el alcance del Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo), a fin de combatir la minería ilegal. Según cálculos del IPE, esta actividad mueve alrededor de 12,000 millones de dólares al año y representa una de las principales tareas en materia de seguridad en el país.

En ese sentido, el general FAP (r) Rodolfo García, alto comisionado para el Combate de la Minería Ilegal de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), destacó que se ha avanzado en este ámbito y que ya se aprobó la Estrategia Nacional para la Reducción e Interdicción de la Minería Ilegal en Perú al 2030.

Por su parte, Francisco Grimaldo, ejecutivo y consultor senior en Minería de Gerens, señaló que la pequeña minería formal en Perú puede ser más sostenible, competitiva y responsable con el aporte de la academia, la industria nacional y la nueva normativa.

Importancia

“La minería a pequeña escala es una realidad económica, pero también es una realidad social en muchas regiones del país. Para miles de familias representa empleo, ingresos y oportunidades. Por eso, reconocemos su importancia y asumimos con responsabilidad los desafíos que plantea. El reto es que ese potencial se traduzca en desarrollo”, señaló el presidente del directorio de Compañía de Minas Buenaventura, Roque Benavides.

“Para lograrlo, necesitamos avanzar hacia una minería a pequeña escala que sea formal, productiva y responsable”, subrayó.

Consideró que hay dos condiciones fundamentales: la primera es la tecnificación del sector y la segunda es entender que la productividad es la base para avanzar hacia la formalidad.

“Y aquí el rol del Estado es fundamental. El sector necesita políticas públicas claras y coherentes que acompañen este proceso de modernización y formalización”, finalizó.

Minería y agricultura

La minería y las actividades agropecuarias no están divorciadas y perfectamente pueden convivir; un ejemplo lo constituyen las comunidades de la provincia de Huari, región Áncash que lograron duplicar su producción de papa por hectárea, con el apoyo de la mina Antamina, cuyas operaciones se ubican a tan solo 10 kilómetros.

“En el caso de la papa blanca se está potenciando el tema semillero, que es una de las grandes dificultades no solo en Santa Cruz de Pichiu, sino a escala nacional, por el bajo uso de semillas certificadas” indicó Miguel Mallaupoma Camarena, ingeniero agrónomo y especialista agrícola de la empresa comunal Comissa.

Refirió que la actividad principal de Santa Cruz de Pichiu es el cultivo de papas, cereales y leguminosas, así como la crianza de ganado vacuno, ovino y menores.

Por su parte, Marco Antonio Cavani, gerente de Desarrollo Sostenible de la Compañía Minera Antamina, destacó el impulso que brinda la empresa privada al desarrollo empresarial en las comunidades de su área de influencia.

“En principio, lo que nosotros queremos es que haya un escalonamiento; que sean proveedoras de nuestros proveedores, de nuestros socios estratégicos directamente, y la experticia que van logrando en ese camino la trasladen o lleven hacia la posibilidad, que en algunos casos ya se ha dado, de que sean proveedoras directas de Antamina”, explicó Cavani.

También Giorgio De Tomi, director del Centro para la Minería Responsable de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, señaló que la maquinaria de minería que funciona con diésel puede perfectamente utilizar el biodiésel elaborado a partir de cereales como el maíz y la soya, reduciendo notablemente la contaminación, al no emitir gases contaminantes.

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