Rio Tinto dio un paso decisivo en el desarrollo del litio argentino al realizar el primer despacho comercial de su proyecto Rincón, ubicado en la provincia de Salta. El envío marca el inicio formal de las exportaciones de la operación y representa un hito operativo para la compañía en el país. El anuncio llegó acompañado por la confirmación de un paquete de financiamiento internacional por US$1,175 millones, lo que refuerza la viabilidad del proyecto y su proyección industrial.
El proyecto Rincón se encuentra en pleno triángulo del litio, una de las regiones con mayores reservas del mineral en el mundo. Rio Tinto proyecta alcanzar una capacidad total de producción de 60,000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería. Esta meta combina una planta inicial de 3,000 toneladas con una ampliación posterior que añadirá 57,000 toneladas de capacidad adicional.
La compañía inició la producción temprana en noviembre de 2024 como parte de la fase inicial del proyecto. Paralelamente, avanza en la construcción de la expansión a gran escala, cuya inversión se estima en alrededor de US$2,500 millones. Según el cronograma preliminar, esta etapa mayor entraría en operación en 2028 y alcanzaría su capacidad plena aproximadamente tres años después.
Rincón también ha ganado relevancia dentro de la estrategia global de Rio Tinto. La empresa adquirió el proyecto en 2022 por US$825 millones y posteriormente fortaleció su presencia en el sector al comprar Arcadium Lithium por US$6,700 millones. Tras esta operación, la minera reorganizó sus activos bajo la unidad Rio Tinto Lithium, con el proyecto salteño como una de sus iniciativas clave.
En el contexto argentino, el avance del proyecto coincide con una política gubernamental orientada a atraer inversiones en minería y energía. Rincón fue aprobado dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece beneficios fiscales, aduaneros y estabilidad regulatoria para proyectos de gran escala. Este respaldo regulatorio busca facilitar el desarrollo de iniciativas estratégicas vinculadas a recursos naturales.
Además del impacto en exportaciones, el proyecto podría generar efectos económicos a nivel regional. Las inversiones asociadas a la construcción y operación demandan servicios, infraestructura, proveedores y mano de obra especializada. Este proceso puede contribuir a fortalecer la cadena de valor local vinculada a la minería en la provincia de Salta.
Rio Tinto también ha señalado que la operación utilizará tecnología de extracción directa de litio (DLE), un método que, según la compañía, permite mejorar la eficiencia del proceso y reducir el consumo de agua en comparación con métodos tradicionales. El proyecto deberá cumplir con estándares ambientales y sociales exigidos por los organismos de financiamiento internacional involucrados.
El paquete financiero anunciado incluye un préstamo directo de US$400 millones de la Corporación Financiera Internacional (IFC) y otros US$775 millones movilizados junto con instituciones como IDB Invest, Export Finance Australia y el Banco Japonés para la Cooperación Internacional (JBIC). Este respaldo refleja la confianza de organismos multilaterales y agencias de crédito en el desarrollo del proyecto y en el papel de Argentina dentro del mercado global del litio.













