Washington movió una pieza estratégica antes de abrir un nuevo frente militar. Un día antes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Pentágono activó una búsqueda urgente de minerales críticos. La coincidencia temporal no demuestra necesariamente una coordinación directa entre ambos hechos, pero sí refleja una prioridad que ya se expresa con claridad en la política de seguridad estadounidense. Para la defensa moderna, desde los semiconductores hasta los sistemas de blindaje y las turbinas, la cadena comienza en la extracción de minerales.
La convocatoria oficial se publicó el 27 de febrero bajo el marco del Defense Industrial Base Consortium, una red que agrupa a más de 1,500 empresas, universidades y proveedores vinculados a la industria de defensa. Washington estableció como fecha límite el 20 de marzo a las 5 de la tarde, hora del Este, para recibir propuestas enfocadas en la extracción, procesamiento o reciclaje de insumos considerados estratégicos. El objetivo no es solo recopilar información, sino impulsar proyectos con capacidad real de desarrollo industrial.
Entre los minerales incluidos en la solicitud aparecen arsénico, bismuto, gadolinio, germanio, grafito, hafnio, níquel, samario, tungsteno, vanadio, iterbio, itrio y zirconio. La lista combina metales relativamente conocidos con otros menos visibles para el público general. Esa diversidad refleja una realidad creciente: la competencia geopolítica por recursos ya no se limita al litio o a las tierras raras más populares, sino que abarca una gama más amplia de materiales esenciales para tecnología avanzada y sistemas militares.
El documento también deja claro que el interés del Pentágono no se limita a la extracción. La convocatoria pide propuestas que incluyan etapas como beneficio mineral, separación, procesamiento químico, metalización, refinación, aleación y reciclaje. Además, se buscan proyectos que fortalezcan las cadenas de suministro auxiliares, incluyendo equipos y reactivos industriales. En términos prácticos, Washington quiere asegurar no solo minas, sino también la capacidad de procesar y transformar esos recursos dentro de su propio ecosistema industrial.
La urgencia tiene raíces estructurales. Estados Unidos depende en gran medida de importaciones para la mayoría de esos 13 minerales, mientras que China domina la producción global de todos ellos, según reportes citados por Reuters. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) señaló además que China continuó siendo la principal fuente para 14 de los 33 minerales críticos con mayor dependencia importadora en el país. Al mismo tiempo, las industrias estadounidenses relacionadas con minerales no energéticos aportaron cerca de 4.09 billones de dólares a la economía en 2025.
Algunos de los materiales incluidos ya han sido objeto de tensiones comerciales. China ha impuesto controles de exportación sobre el germanio y el grafito, mientras que el itrio ha generado preocupación en la industria aeroespacial debido a su papel en recubrimientos que permiten proteger motores y turbinas frente a temperaturas extremas. Sin esos recubrimientos, el funcionamiento de diversos equipos estratégicos se vuelve mucho más complejo. En ese contexto, el mensaje es claro: la geología vuelve a ocupar un lugar central en la seguridad nacional.
El Pentágono también solicitó información detallada sobre costos laborales, materiales y necesidades de capital para desarrollar minas o instalaciones de procesamiento. Los montos potenciales de financiamiento reflejan la magnitud del plan: algunos proyectos podrían recibir entre 100 y más de 500 millones de dólares para avanzar en su desarrollo. Esto sitúa a la minería dentro del terreno de la política industrial estratégica, donde la rapidez de los permisos y la solidez técnica de los proyectos pesan tanto como la calidad del mineral.
Las empresas del sector ya comenzaron a reaccionar. Guardian Metal Resources planea solicitar apoyo para dos proyectos de tungsteno en Nevada, mientras que American Tungsten prevé presentar una propuesta para su iniciativa en Idaho. Por su parte, Energy Fuels informó que trabaja en desarrollar capacidad para procesar gadolinio y samario hacia 2027, con la posibilidad de incorporar también itrio. Estos movimientos empresariales sugieren que la señal política enviada por Washington ya está influyendo en decisiones de inversión dentro de la industria minera.















