La región Cusco se alista para iniciar una nueva etapa de dinamismo económico tras el anuncio de una inversión de 1,800 millones de dólares por parte de Glencore mediante el proyecto Coroccohuayco. Esta iniciativa permitirá ampliar la capacidad productiva del clúster Antapaccay y generará mayores oportunidades de empleo directo e indirecto, además de impulsar la demanda de bienes y servicios en la zona.
El anuncio fue realizado por Luis Rivera, Chief Operating Officer para Sudamérica de la compañía, durante el Australia Business Network organizado por la Cámara de Comercio Australia–Perú (APCCI). En ese espacio, explicó que Coroccohuayco será el proyecto clave para duplicar la producción del complejo minero ubicado en Espinar.
Actualmente, el clúster Antapaccay —que integra activos de Tintaya, la planta concentradora y la operación Antapaccay— produce entre 140,000 y 150,000 toneladas de cobre al año. Con la ejecución del nuevo proyecto, la meta es alcanzar las 300,000 toneladas anuales y consolidar a Cusco como uno de los principales polos cupríferos del país.
Para lograr este incremento productivo será necesaria una importante expansión en infraestructura y equipamiento. El plan contempla la construcción de una faja transportadora de aproximadamente ocho kilómetros que trasladará el mineral hacia la planta existente, evitando la construcción de una nueva concentradora, así como la incorporación de nueva flota minera.
En el ámbito laboral, la operación actual genera más de 4,500 empleos entre trabajadores propios y contratistas. Además, en campañas específicas se suman más de 2,000 trabajadores adicionales, lo que evidencia el impacto que ya tiene la actividad en la provincia de Espinar.
Con la ampliación prevista, la flota de cerca de 60 camiones de acarreo podría duplicarse, incrementando la demanda de operadores, técnicos, ingenieros, personal de mantenimiento y servicios especializados. También se beneficiarán proveedores locales vinculados a metalmecánica, transporte, energía y suministros.
El ejecutivo destacó que la operación demanda diariamente alrededor de 400,000 litros de combustible y 300 toneladas de cal, entre otros insumos. Estas cifras reflejan el efecto multiplicador que la actividad minera genera en la economía regional y en la cadena de suministros.
En cuanto a encadenamientos productivos, Rivera subrayó que el clúster registra un 39% de participación local y que en 2024 las compras en la provincia de Espinar superaron los 300 millones de soles. La ejecución de Coroccohuayco ampliará estas oportunidades para las empresas cusqueñas y fortalecerá la competitividad regional. El proyecto, ubicado a unos siete kilómetros al sureste de la planta de Antapaccay, permitirá extender las operaciones hasta el 2040.
Finalmente, se resaltó que esta expansión se desarrolla en un contexto global de creciente demanda de minerales críticos para la transición energética. Asimismo, en el cierre del encuentro, representantes de la Cámara de Comercio Australia–Perú destacaron su rol en la promoción de inversiones y la articulación empresarial, así como el respaldo del Ministerio de Energía y Minas para impulsar la participación del Perú en eventos internacionales como IMARC 2026, uno de los principales encuentros mineros del Asia-Pacífico.















