La empresa estatal Petroperú anunció una reestructuración que implicará la reducción de 954 posiciones dentro de su plantilla. Esta medida, aprobada por el Directorio el 12 de febrero, forma parte de un plan para que la petrolera opere con un equipo más ajustado y eficiente, con el objetivo de alcanzar un total de 1,716 trabajadores, frente a las más de 2,300 plazas previas.
El recorte no se traducirá automáticamente en 954 despidos, ya que gran parte de los puestos corresponden a vacantes existentes o a contratos temporales. La cifra se desglosa en 233 plazas vacantes actuales, 356 vacantes proyectadas, 75 puestos que quedarán libres por jubilación y 290 contratos que vencerán, incluyendo personal asignado a proyectos específicos como el Lote Z-69.
La reestructuración también implica cambios en la organización interna. La empresa reducirá el número de gerencias de 28 a 19, eliminando niveles innecesarios y estableciendo seis niveles jerárquicos claros: liderazgo central, gerencias principales, soporte al Directorio, jefaturas especializadas, supervisión y personal operativo. Este diseño busca agilizar la toma de decisiones y optimizar la operación de Petroperú.
La implementación de la nueva estructura comenzará formalmente el lunes 16 de febrero, y la administración indicó que esta fase inicial permitirá estabilizar la compañía. La orden es que en un plazo de 15 días se actualicen todas las descripciones de los puestos de trabajo, de manera que la empresa pueda funcionar bajo el esquema más reducido y ordenado.
Para lograr la reducción de forma progresiva y minimizar despidos directos, Petroperú aplicará diversas estrategias: eliminación de vacantes sin ocupar, no renovación de contratos temporales, jubilaciones naturales y un programa de desvinculación voluntaria para quienes decidan dejar la empresa bajo condiciones especiales.
La medida responde a mandatos del Gobierno, específicamente al Decreto de Urgencia N° 010-2025, que busca estabilizar la operación de la empresa. Sin embargo, la compañía aclaró que esta reorganización constituye solo una etapa inicial y que se evaluarán medidas adicionales según lo determine Proinversión.
Mientras se implementa la nueva estructura, la administración supervisará la adopción de los nuevos niveles jerárquicos y el desempeño del personal. La meta es que cada nivel cumpla su rol de manera eficiente, asegurando que la «nueva Petroperú» opere con un equipo más compacto y productivo.
El enfoque progresivo y ordenado pretende que la compañía mantenga estabilidad operativa durante la transición y minimice impactos sociales y laborales, asegurando que las decisiones sobre el personal se alineen con la estrategia de optimización y sostenibilidad de la petrolera estatal.














