Minera Centinela concretó en las últimas semanas dos hitos clave para su expansión: inició la operación de una flota inicial de seis camiones autónomos en el rajo Encuentro Sulfuros y energizó la nueva subestación eléctrica DMC. Ambos avances son determinantes para asegurar la futura puesta en marcha de su segunda planta concentradora.
Con la entrada en operación de estos equipos autónomos, la compañía garantiza el suministro de mineral que procesará la planta actualmente en construcción. En paralelo, la energización de la subestación permite contar con el respaldo energético necesario para las etapas de precomisionamiento y operación. Desde la administración destacaron que estos pasos fortalecen la estrategia de crecimiento basada en seguridad, productividad e innovación.
En el rajo Encuentro Sulfuros ya operan seis camiones autónomos, cifra que aumentará progresivamente durante 2026 hasta completar 26 unidades. La flota se complementará con palas eléctricas e hidráulicas, equipos de apoyo y vehículos livianos, alcanzando un parque total estimado de 53 equipos. Este esquema replica el modelo implementado en Esperanza Sur, que fue pionero en autonomía dentro del grupo.
A nivel distrital, la integración de Esperanza, Esperanza Sur y Encuentro Sulfuros permitirá movilizar entre 1,2 y 1,5 millones de toneladas de material por día. Con ello, la compañía proyecta ubicarse entre las 15 mayores operaciones de cobre del mundo y consolidarse como uno de los principales productores de oro en Chile.
El desarrollo de Encuentro Sulfuros inició formalmente con su primera tronadura en agosto de 2025 y considera una inversión superior a US$1.000 millones. Este monto se suma a los US$4.400 millones destinados al proyecto estructural de crecimiento conocido como Nueva Centinela, actualmente en construcción.
En el ámbito energético, la subestación DMC representa otro avance estratégico. Con una potencia de 120 MVA, recibe energía en 220 kV desde la Subestación Centinela a través de una línea de transmisión de más de 12 kilómetros y la transforma a 23 kV para abastecer las distintas fases operativas de la nueva planta. Su suministro proviene de fuentes renovables, reforzando la estrategia de sostenibilidad del proyecto.
La construcción y puesta en servicio de esta infraestructura tomó 21,5 meses de trabajo continuo y contó con la autorización de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles y del Coordinador Eléctrico Nacional. La instalación incorpora estándares internacionales de confiabilidad y resiliencia, además de especificaciones técnicas probadas en laboratorios especializados bajo condiciones extremas.
Entre las innovaciones implementadas destaca el uso de transformadores de tensión de estación de servicio cargables (SSVT) de 220 kV. Esta tecnología permite optimizar el diseño de las subestaciones, reduciendo su tamaño y manteniendo altos niveles de confiabilidad en el suministro eléctrico.
El avance general del proyecto se mantiene conforme a lo planificado. Al cierre de 2025 se acumularon 32 millones de horas trabajadas sin fatalidades; se montaron 11.500 toneladas de estructuras metálicas, se movieron 8,5 millones de metros cúbicos de tierra y se instalaron 550 kilómetros de cables eléctricos. Además, 29 equipos mina ya están en operación, junto con 11 camiones con kit de autonomía y dos palas eléctricas, mientras el montaje mecánico de los principales sistemas de la concentradora supera el 90% de ejecución.














