Lun. Feb 2nd, 2026

Empresas chinas liderarán la producción de cobre en Perú al cierre de 2025

La participación de empresas chinas en la minería de cobre del Perú ha modificado de forma significativa la estructura productiva del país durante la última década. Este proceso alcanzará un hito en 2025, cuando por primera vez una compañía de capital chino cierre el año como la mayor productora de cobre a nivel nacional, reflejo de un crecimiento sostenido muy por encima del promedio del sector.

Según los balances oficiales del Gobierno peruano, la mina Las Bambas, operada por MMG Limited —empresa controlada por el conglomerado estatal China Minmetals Corporation—, lideró la producción nacional hasta noviembre de 2025 con 379.085 toneladas métricas finas (TMF). Con este volumen, superó a operaciones históricamente dominantes como Southern Peru Copper Corporation, Antamina y Cerro Verde.

La presencia china en la minería peruana se remonta a 1992, cuando Shougang Hierro Perú adquirió los yacimientos de Marcona durante el proceso de privatización. Esa operación marcó el inicio de la expansión de capitales chinos en el sector extractivo del país y sentó las bases de una estrategia de largo plazo en Sudamérica.

Posteriormente, esta presencia se consolidó con inversiones de gran escala en cobre. Entre las más relevantes destacan Toromocho, en Junín, adquirido por Chinalco en 2005 e iniciado en producción en 2014, y Las Bambas, en Apurímac, comprada por MMG Limited en 2014 y puesta en marcha en 2016.

De acuerdo con la Dirección General de Promoción y Sostenibilidad Minera del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), Chinalco produjo 70.262 TMF en su primer año de operación, cifra que se elevó a 220.998 TMF en 2025, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 7,3%.

El avance más notorio, sin embargo, se observa en Las Bambas. La mina inició operaciones en 2016 con 329.368 TMF y alcanzó 379.085 TMF entre enero y noviembre de 2025, acumulando un crecimiento de 15,1% desde su puesta en marcha y consolidándose como el principal productor del país.

En términos relativos, el desempeño de las mineras chinas resulta aún más relevante. Desde 2014, la producción conjunta de Las Bambas y Toromocho creció 754%, casi diez veces más que el aumento de 82% registrado por la producción cuprífera nacional en el mismo periodo.

Esta diferencia también se refleja en las tasas de crecimiento anual compuesto. Mientras las operaciones chinas registraron una expansión promedio de 20,7% anual, el conjunto de la industria nacional creció a un ritmo de 5,6%, según cifras oficiales del MINEM. Esto posiciona a estas compañías como el principal motor del crecimiento del cobre en el Perú durante la última década.

A nivel global, este fenómeno tiene implicancias relevantes. Aunque Perú fue históricamente reconocido como el segundo productor mundial de cobre, en 2023 fue superado por la República Democrática del Congo. Si se considera que alrededor del 30% de la producción peruana está controlada por empresas chinas, China podría acercarse a los 2,6 millones de toneladas en 2025, superando al propio Perú en el ranking mundial.

En paralelo, la producción nacional de cobre pasó de 1.379.626 TMF en 2014 a 2.512.740 TMF hasta noviembre de 2025, lo que implica que prácticamente se duplicó en poco más de una década. Este crecimiento fue acompañado por el precio internacional, que subió desde 2,92 US$/lb en 2014 a un promedio cercano a 4,05 US$/lb en 2025, aunque con alta volatilidad.

El avance de Las Bambas y Chinalco también ha desplazado el centro de gravedad del sector, tradicionalmente dominado por empresas estadounidenses y canadienses. A diferencia de otras grandes mineras que redujeron producción en ciertos periodos, las compañías chinas mantuvieron una trayectoria de crecimiento constante, incluso en escenarios adversos.

No obstante, especialistas advierten desafíos estructurales. Cerca del 80% del cobre peruano se exporta como concentrado, con escaso valor agregado, y gran parte de este volumen tiene como destino China. Académicos como Jorge Manco Zaconetti señalan que, a diferencia de Chile, Perú cuenta con limitada capacidad de refinación, lo que reduce la renta minera y el control sobre minerales estratégicos asociados.

Finalmente, la expansión de capitales chinos en la minería peruana responde también a una estrategia geopolítica más amplia. Conglomerados como China Minmetals y Chinalco operan alineados con políticas estatales de seguridad de recursos, bajo supervisión directa del Estado chino. En ese contexto, el liderazgo de Las Bambas en 2025 no solo redefine el mapa minero del Perú, sino que refuerza la influencia de China en uno de los sectores clave de la economía nacional y regional.

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