Dom. Ene 25th, 2026

Bloqueos en La Negra presionan la logística minera en Antofagasta

Los bloqueos intermitentes registrados en la zona industrial de La Negra, en la Región de Antofagasta, pusieron bajo presión uno de los corredores logísticos más sensibles para la minería chilena. Trabajadores contratistas vinculados a Finning mantienen una huelga legal y, en los últimos días, intensificaron cortes temporales en la ruta que conecta a la capital regional con faenas mineras de alta relevancia.

El impacto se hizo evidente en un punto clave para la operación continua de la industria: el recambio de turnos y el flujo regular de vehículos hacia y desde los yacimientos. En un sector que funciona bajo esquemas 24/7, cualquier alteración en los accesos se traduce rápidamente en descoordinaciones operativas.

BHP confirmó que los bloqueos afectaron el tránsito y provocaron retrasos durante los cambios de turno en Escondida, el mayor yacimiento de cobre del mundo por producción. La compañía atribuyó la situación a un “conflicto de terceros” y llamó a las autoridades y a las partes involucradas a encauzar una solución que permita operar bajo condiciones adecuadas.

El conflicto involucra a Finning, uno de los actores más relevantes del ecosistema minero del norte de Chile. La empresa es el mayor distribuidor de Caterpillar a nivel global y presta servicios críticos de venta, arriendo, mantenimiento y repuestos de equipos utilizados de manera intensiva en minería y construcción.

Según información reportada en Chile, el Sindicato Nacional N°2 de Finning inició una huelga legal tras no alcanzar acuerdo en la negociación colectiva reglada, luego de una mediación obligatoria sin resultados. Las coberturas locales estiman que varios cientos de trabajadores participan de la movilización, con impacto directo en contratos asociados a la gran minería.

En Escondida, el problema no proviene de un paro interno, sino de la vulnerabilidad de un corredor vial que concentra movilidad, abastecimiento y personal. Ese detalle es clave, porque la minería moderna opera como una red altamente sincronizada, donde insumos, mantenimiento, transporte y personas dependen de ventanas logísticas estrechas.

La coyuntura se vuelve más sensible considerando el momento del mercado. El cobre inició 2026 con precios en niveles históricamente altos, impulsado por expectativas de oferta ajustada, inventarios estrechos y crecientes preocupaciones sobre la seguridad del suministro. Reuters reportó recientemente fuertes movimientos en la Bolsa de Metales de Londres, con el metal cerca de máximos récord.

Chile conoce bien este tipo de tensiones. La Región de Antofagasta concentra faenas de escala mundial, pero también comunidades, puertos y rutas que sostienen la cadena productiva. En ese contexto, los conflictos laborales suelen trascender a la empresa involucrada y se transforman en asuntos de movilidad, orden público y continuidad operativa.

La magnitud de Escondida explica la sensibilidad del episodio. BHP controla el 57,5% de la mina, en sociedad con Rio Tinto y el consorcio japonés JECO. El yacimiento alimenta concentradoras y operaciones de lixiviación, y es una pieza central para la economía chilena.

Algo similar ocurre con Zaldívar, también ubicada en la Región de Antofagasta, que opera como una empresa conjunta entre Barrick y Antofagasta Minerals. Aunque no se reportaron afectaciones directas, el contexto regional vuelve a poner el foco en la dependencia de accesos compartidos.

Que el punto de fricción sea una ruta y no una planta refleja cómo ha cambiado el pulso laboral en industrias intensivas en logística. Hoy, un bloqueo breve en horas punta puede generar más impacto que una paralización simbólica, afectando seguridad, fatiga operativa y estándares de control.

Al mismo tiempo, el episodio reabre el debate sobre la relación entre empresas mandantes y contratistas. La minería depende de redes extensas de servicios especializados, lo que mejora eficiencia, pero también multiplica los puntos de conflicto. Una huelga en un eslabón crítico puede no detener la producción de inmediato, pero sí generar cuellos de botella difíciles de gestionar.

Por ahora, BHP reconoce afectaciones en el tránsito y en los cambios de turno, mientras el conflicto de Finning continúa abierto y Antofagasta Minerals no entregó comentarios a Reuters. La situación no muestra un colapso operativo, pero sí una señal clara de estrés logístico en un momento en que el mercado global observa con atención cada ruido proveniente del principal productor de cobre del mundo.

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