Dom. Ene 18th, 2026

La República Checa clausura su última mina de carbón y pone fin a 250 años de minería profunda

La República Checa cerrará a finales de enero de 2026 la última mina de carbón profundo que permanece operativa, poniendo fin a más de 250 años de una actividad que fue clave para su industrialización. La clausura responde a una combinación de factores estructurales, entre ellos la caída de los precios internacionales del carbón, la reducción sostenida de la demanda en el marco de la transición energética europea y el aumento de los costos asociados a la extracción a grandes profundidades.

La mina CSM, ubicada en Stonava, cerca de la frontera con Polonia, simboliza el último vestigio de una industria que transformó profundamente la región de Moravia-Silesia desde finales del siglo XVIII. Durante décadas, el carbón atrajo inversiones y mano de obra, impulsando el desarrollo de la siderurgia y la generación de energía en Europa Central.

Operada por la empresa estatal OKD, la mina ha experimentado un marcado declive productivo y laboral en las últimas décadas. En su apogeo, durante los años ochenta, OKD empleaba a más de 100 000 trabajadores. Para 2025, la producción se había reducido a poco más de un millón de toneladas anuales y la plantilla a apenas unos miles de empleados.

A las presiones del mercado se sumaron dificultades geológicas crecientes. La minería profunda implica desafíos técnicos cada vez mayores, como sistemas de ventilación y bombeo más complejos, mayores riesgos operativos y elevados costos de mantenimiento. Estas condiciones han reducido la competitividad del carbón frente a otras fuentes de energía y han acelerado la reevaluación de los activos mineros tradicionales.

El cierre tendrá un impacto social significativo en las comunidades mineras históricas. Aunque el desempleo regional se ha estabilizado, sigue por encima del promedio nacional, y la pérdida de empleos mineros obliga a procesos de reconversión laboral. Para amortiguar estos efectos, las autoridades han impulsado inversiones públicas y privadas, así como programas de capacitación y atracción de nuevas actividades económicas.

Desde una perspectiva más amplia, la clausura de CSM refleja una tendencia estructural en Europa. A medida que los países intensifican sus políticas de descarbonización, el carbón pierde peso en la matriz energética. Si bien aún persiste en algunas zonas, especialmente en minería de superficie, el fin de la minería profunda en Chequia subraya la magnitud del cambio en curso.

OKD ha señalado que redefinirá su estrategia tras el cierre, enfocándose en actividades en superficie como el comercio de carbón, la generación energética con tecnologías alternativas y proyectos de infraestructura, incluidos parques de baterías y centros de datos. Al mismo tiempo, el fin de la minería profunda abre el debate sobre la recuperación ambiental y la reutilización de antiguos sitios industriales, en un proceso que combina desafíos técnicos con oportunidades de regeneración y diversificación económica.

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