Peñoles regresó al foco del mercado accionario mexicano tras una sesión de fuerte volatilidad. El lunes 12 de enero, sus acciones tocaron un máximo histórico de MXN$1.109,95, con un avance intradía cercano a 12%, el mayor desde marzo de 2023. Aunque la euforia se moderó hacia el cierre, el título terminó en MXN$1.074,08, con una ganancia diaria de 8,79% y un volumen de operación superior al habitual.
El impulso inicial vino del frente internacional. El oro y la plata marcaron nuevos récords en una jornada dominada por la búsqueda de refugio y la inquietud en Estados Unidos, luego de que el Departamento de Justicia lanzara advertencias contra la Reserva Federal. En ese escenario, los inversionistas se volcaron hacia empresas con exposición directa a metales preciosos y con capacidad de transformar precios globales en flujo operativo.
En el ámbito local, el movimiento reforzó la narrativa positiva alrededor de la emisora. Peñoles se colocó como el mejor desempeño del año dentro del S&P/BMV IPC, un distintivo que suele atraer flujos adicionales en un mercado donde la volatilidad no siempre es bien tolerada. El mensaje fue claro: cuando el apetito por cobertura aumenta, la Bolsa Mexicana busca emisoras ligadas a metales.
El rally de los commodities aportó argumentos adicionales. El oro superó los US$4.600 por onza y la plata alcanzó máximos históricos, apoyados por un dólar más débil y por la demanda de activos reales ante la incertidumbre política y monetaria. Para las mineras, este entorno no solo eleva ingresos potenciales, también refuerza su atractivo como instrumentos de protección.
En el caso específico de Peñoles, la plata juega un papel central. La empresa es uno de los grandes actores del sector minero mexicano, con operaciones integradas y escala industrial. Con precios al alza, esa estructura permite capturar mayores márgenes por unidad producida, siempre que los costos energéticos, logísticos y laborales no se aceleren en la misma proporción.
La reacción del mercado tampoco surge de la nada. A lo largo de 2025, la plata ya venía mostrando un avance significativo que cambió la narrativa: de metal principalmente industrial a activo híbrido, con demanda manufacturera y financiera. En ese contexto, los inversionistas suelen priorizar la palanca de ingresos sobre la complejidad operativa de la minería.
Conviene, sin embargo, separar entusiasmo de fundamentos. Los precios récord no garantizan utilidades récord. El desempeño depende de los costos totales de sostenimiento, la calidad del mineral, la estabilidad operativa y el marco regulatorio. También influye el tipo de cambio: ingresos en dólares y costos en pesos pueden amplificar o reducir márgenes según la dirección del peso.
Aun con esas cautelas, el episodio deja una señal clara: los metales preciosos recuperaron protagonismo como activos financieros. La preocupación por la independencia del banco central estadounidense y el ruido político empujaron flujos hacia el oro y la plata, impactando no solo a futuros y ETFs, sino también a productores y compañías ligadas al ciclo.
Para México, esto tiene implicaciones más amplias. La minería es un motor regional de empleo y de cadenas de suministro. En escenarios de precios altos, las empresas suelen reactivar inversiones, mantenimiento y expansión, lo que beneficia a contratistas y proveedores locales. No es un efecto automático, pero históricamente el capex responde a señales de precio favorables.
Hacia adelante, el mercado pondrá el foco en variables concretas. Si los metales mantienen niveles elevados, se exigirá disciplina financiera y ejecución consistente. Si el rally se enfría, la tolerancia será menor. El récord de Peñoles refleja hoy una combinación de palanca operativa y escasez de vehículos líquidos para apostar por metales en la Bolsa Mexicana; una mezcla potente, pero sensible a cambios en el ánimo global.














