Lun. Nov 28th, 2022

Nuestro país cuenta con una geografía desafiante. La formación de la cordillera de los Andes ha generado territorios con una topografía agreste y poco ­ integrados con los mercados, y estos espacios son ocupados con una baja densidad poblacional.

Todo esto genera ­ actividades económicas de menor ­ productividad y una dotación insuficiente de infraestructura pública de calidad en educación y salud.

Sin embargo, en los últimos casi 30 años hemos mantenido una política económica consistente y coherente hacia la promoción de la inversión, lo cual nos ha permitido alcanzar índices macroeconómicos robustos, obtener la calificación crediticia de grado de inversión y ser reconocidos como un país de ingresos medios. Sin duda, son logros significativos y necesarios, pero insuficientes para alcanzar el bienestar de toda nuestra población.

Persisten aún entre territorios ­ costeros, alto andinos y amazónicos brechas significativas en términos de índice de Desarrollo Humano. Además, hemos crecido manteniendo una economía ­ informal que emplea a casi el 70% de ­ nuestra Población Económicamente Activa.

Por ello, la pandemia y su secuela de sucesivas cuarentenas y olas de ­ muertes, impactó de manera dispar al sector formal y al sector informal. La ­ mayoría de la población configuró un cuestionamiento a la autoridad del Estado, pues no dio una respuesta oportuna y apropiada ante la crisis sanitaria. La polarización de la población en sus ­ posiciones políticas y la falta de respeto irrestricto al Estado de derecho serían manifestaciones de esta insatisfacción.

Afortunadamente contamos con instituciones con vasta experiencia en los diversos pisos ecológicos que ­ conforman nuestra patria, como la ­ Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas y Policiales, las empresas de alimentos de consumo masivo, las empresas del sector energético y la industria minera.

Específicamente nuestra industria ­ minera opera por lo general en territorios almandinos y desarrolla una logística multimodal que se integra con la­ costa, por su carácter exportador.

Asimismo, nuestra robustez macroeconómica nos da un claro indicio que el cierre de brechas no es ­ intrínsecamente un problema de carencia financiera; pasa por reducir la ­ informalidad laboral, promover de manera más decidida la inversión formal e implementar una gestión pública más madura.

Y en este último aspecto, el involucramiento del sector privado es esencial y prioritario. Una gestión pública más madura evitaría que, por ejemplo, en la región Áncash, solo en el último año no se lograra ejecutar los S/1,400 millones presupuestados. El objetivo de este trabajo público-privado estaría en la formulación consensuada de planes de desarrollo territorial y la ­ conformación de unidades gestoras de proyectos con criterios claros de transparencia y eficiencia en el uso de recursos ­ públicos, con foco en el cierre de brechas

La ciudadanía informada sería la ­ responsable de custodiar este mandato de alcance multianual; y las fuentes principales de financiamiento de estos planes serían las transferencias ­ recibidas por concepto de canon minero y la formulación de Obras por Impuestos.

En el caso de Antamina, nos hemos comprometido a implementar un ­ programa que priorice el cierre de brechas sociales que consolide las ­ potencialidades productivas, mediante una ­ colaboración público-privada, ­ focalizada en lo que denominamos «Área de Influencia Operativa», un concepto que trasciende lo técnico y legal y que incorpora a todas las comunidades relacionadas con nuestra huella ­ operativa.

Este concepto abarca desde nuestra zona de operaciones mineras hasta el puerto de embarque de minerales en Huarmey, incluyendo a los territorios vinculados al recorrido de nuestro concentraducto, tal como el caso de la ­ comunidad campesina de Aquia.

Estos programas de cierre de brechas requieren espacios de diálogo, sin ­ violencia o coerción; solo así ­ construiremos un futuro más próspero para las futuras generaciones. Vivimos tiempos complejos, vemos que un número significativo de ­ factores interrelacionados están ­ impidiendo alcanzar consensos.

Sin embargo, si partimos por dilucidar el objetivo ­ común que perseguimos, será más ­ sencillo concertar una solución sostenible y alcanzable a lo largo del tiempo.

Semana Económica

Por admin


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