Lun. Nov 28th, 2022

En las últimas semanas se ha visto volatilidad con sesgo a la baja en el precio del cobre, el cual, a pesar de aún tener niveles altos por encima de US$ 11,000 la tonelada (cobre spot en la Bolsa de Metales de Londres), se ha ido corrigiendo a cifras alrededor de US$ 9,700 por tonelada, para el 5 de noviembre. ¿Podría terminar el ciclo de precios altos?

El vicepresidente de Equity Research de Credicorp Capital, Miguel Leiva, señala que para que el precio del cobre se reduzca de manera considerable hay tres aspectos que tienen en cuenta los inversionistas. Por un lado, se considera la situación de la economía china y su posible enfriamiento, el cual, si es más fuerte de lo esperado, puede surgir en contra del precio del metal rojo.

“Si hay un enfriamiento más fuerte de la economía China, explicado quizá por sus intenciones en reducir sectores que tienen un crecimiento fuerte más allá de sus fundamentos, como el mercado inmobiliario, entonces habría presiones a la baja en el precio del cobre”, indicó.

Por otro lado, el mercado tiene en cuenta la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) eventualmente suba las tasas de interés a un nivel más alto de lo que se espera, lo cual enfriaría la demanda de las economías y, en consecuencia, la del cobre.

Cabe resaltar que la Fed anunció recientemente sus recortes de liquidez (menor compra de bonos del Tesoro en los siguientes meses) a la par de indicar que el aumento en las tasas de interés no sería rápido, pues la inflación sería un factor transitorio.

“Esto depende de la inflación y si esta efectivamente es transitoria. Si los aumentos (en la tasa) son altos y rápidos, entonces sí pueden haber correcciones fuertes en el precio del cobre en el corto plazo”, señaló.

Otras de las condiciones, mencionó Leiva, es la cuestión sanitaria en el mundo y si existen nuevas variantes del COVID-19, pues puede desacelerar la demanda mundial y reducir el precio del commodity.

La analista de Estudios Económicos del banco Scotiabank, Katherine Salazar, precisó que el escenario de una reducción considerable en los precios del cobre se explicaría principalmente por lo que suceda con Evergrande respecto a sus deudas. En ese sentido, si no se puede evitar el impago de las deudas que tiene por vencer la inmobiliaria china, el efecto se podría expandir en el resto del mercado inmobiliario y otros sectores, siendo un efecto negativo en el precio del cobre.

“Suponiendo que suceda la crisis de Evergrande, el cobre primero podría corregir hasta los US$ 3.91, para luego caer hasta los US$ 3.61 que es el siguiente nivel de soporte y sería cambio de tendencia”, indicó.

Recientemente, autoridades chinas le dijeron al multimillonario Hui Ka Yan (presidente de Evergrande Group) que use su patrimonio personal para aliviar la crisis de deuda cada vez más profunda de China Evergrande Group, según personas familiarizadas con el asunto.

“En un escenario muy adverso, lo que suceda con Evergrande y el que no pueda pagar sus deudas, podría corregir el precio y bajarlo alrededor de los US$ 3 por libra (hoy se ubica por encima de US$ 4) bajo un análisis técnico”, agregó Salazar.

Cabe resaltar que, un precio del cobre es elevado, según Leiva, a partir de US$ 8,000 la tonelada (alrededor de US$ 3.6 por libra).

Impacto en el ingreso de divisas en Perú

Para el 2022, indicó Salazar, la proyección es de US$ 4 por libra como promedio del año. Para Leiva, el precio por tonelada para el siguiente año estaría en alrededor de US$ 8,800.

Si se realiza un ejercicio, tomando en cuenta el volumen del tercer trimestre (609.5 miles de toneladas según datos del BCR) como base de los trimestres del siguiente año, y se calcula el valor de producción en base a distintos precios (por ejemplo US$ 3 y el proyectado de US$ 4), se puede obtener un impacto a grandes rasgos.

En el caso de un precio pegado a los US$ 3 por libra de cobre, el impacto en la entrada de divisas o la pérdida promedio diaria sería de US$ 15 millones y de US$ 5,400 millones en el año.

¿Es probable este escenario?

La probabilidad es baja considerando el actual contexto, pero no es algo que se pueda descartar para el siguiente año, pues el mercado de commodities es bastante volátil, según Leiva.

En el corto plazo, indicó, los fundamentos estructurales del cobre siguen siendo buenos, pues la economía se sigue recuperando, por lo que la demanda debería seguir resiliente. A esto se suma, ya en un mediano plazo, la tendencia de consumo por energías renovables en vehículos, los cuales necesitan del metal rojo.

Por el lado de la oferta, hay un reducido número de nuevos proyectos a nivel global, mayores costos logísticos y de energía, todo lo que presiona el precio del metal hacia arriba.

“En el mediano y largo plazo deberían haber precios buenos respecto a los últimos cinco o diez años, a pesar de que en los siguientes meses se den algunas correcciones a la baja. La demanda por energías renovables podrían motivar un incremento en la demanda de cobre, con horizonte al 2040, de 15% respecto a la demanda actual”, manifestó.

Salazar señaló que el escenario de que el precio caiga considerablemente el próximo es probable, si se considera la situación de Evergrande, pero que sin embargo, no llegaría a consolidarse por intervención de China. “Parece que China tiene la voluntad política y capacidad de evitar una crisis muy grande”, manifestó.

Indicó que, además de los factores ya mencionados, las paralizaciones en distintas operaciones mineras como la que sucedió con Antamina son hechos a considerar, pues evitan que el precio baje, dado que limitaría los suministros del cobre.

“Ahora hay tendencia a un cambio a una economía verde y con ello uso de automóviles que demandan más cobre, al parecer estos precios se van a mantener altos por un tiempo más. En el 2023 o 2024 podrían verse en niveles de entre US$ 2 y US$ 3, previos a la pandemia”, indicó.

Sobre la caída reciente en precios

Leiva señala que esto es una corrección esperada luego que los precios subieron sustancialmente desde inicios de octubre, motivado por un una demanda resiliente de la economía mundial, limitaciones en las cadenas logística y aumentos en los costos de energía.

“Está latente el factor de incremento de tasas de interés de la Fed, que reduce el ‘apetito’ por materias primas y la posible desaceleración de la economía China. Esto en paralelo a la ejecución de proyectos grandes como Quellaveco, lo cual pondría el balance con menos déficit”, indicó.

En el mismo sentido, Salazar precisó que estos movimientos son sobre todo una corrección posterior al último impulso que tuvo el precio del cobre, explicado por la recuperación de la demanda, crisis de energía y menores inventarios del metal.

“Si hay aumentos muy rápidos, esto hace que la corrección sea rápida. Aunque continúa en niveles altos, pueden seguir cayendo si continúan las señales que la economía china se sigue desacelerando”, manifestó.

Jonathan Terranova

Gestión

Por admin


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