Jue. Dic 8th, 2022

El crecimiento de la inversión minera se desacelera. A inicios de año, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) calculaba que este indicador cerraría el 2019 con US$6.000 millones, 20% más que en el 2018. Lo visto hasta la fecha sugiere, no obstante, que apenas y podrá superar los US$5.000 millones del año previo.

Según los especialistas, esto se explica por el aplazamianto de Tía María y otros proyectos, debido a conflictos socioambientales. 

Pese a ello, la inversión en construcción y desarrollo de minas verá cifras en azul este año, gracias a los grandes proyectos iniciados en el 2018. No ocurrirá lo mismo con la inversión en exploración minera, que llegará a su nivel más bajo de la última década (ver gráfico).

Según estadísticas del Minem, la inversión en dicho rubro cayó 11,5% en enero-octubre del 2019, a US$289,3 millones, y se encamina a anotar su segundo traspié consecutivo anual. ¿Qué significa esto? Que en el Perú se exploran cada vez menos proyectos, lo que dificulta el hallazgo de nuevas minas. 

Demoras en permisos

Para atacar esta problemática, el Gobierno prorrogó recientemente el beneficio tributario que devuelve el IGV a la actividad exploratoria. Pero los exploradores mineros consideran que esto no es suficiente.

“La devolución del IGV es una medida justa, que da un mensaje positivo a los inversionistas. Pero falta resolver el problema más grave: la demora en el otorgamiento de los permisos para exploración”, señala Miguel Cardozo, presidente de la minera junior Alturas Minerals. 

El geólogo apunta que el procesamiento de las solicitudes para explorar se ha vuelto cada vez más lento, al extremo de que un permiso que antes tomaba de tres a seis meses para ser aprobado, demora ahora año y medio.

Esos son, precisamente, los tiempos que maneja Explomin, la empresa de servicios de perforación minera más grande del país. Carlos Urrea, presidente ejecutivo de la firma peruana, advierte que las compañías mineras tienen muchos planes para perforar proyectos, pero que no los pueden llevar a cabo por falta de permisos.

Se trata de una situación sin parangón en Sudamérica. “A diferencia del Perú, otros países sí están aprovechando los mejores precios de los metales. Por ejemplo, en Colombia estamos a capacidad plena perforando proyectos de oro, y rápido, porque solo demoramos dos semanas para obtener un permiso de exploración”, señala Urrea.

Igual ocurre en Argentina, donde la canadiense-peruana Fortuna Silver viene desarrollando el proyecto de Lindero, a paso ligero, pues cada permiso de perforación le demora también un promedio de dos semanas, según indica Carlos Ganoza, CEO de la minera. De acuerdo al Índice de Competitividad Minera elaborado por el IIMP y Macroconsult, Perú es el país donde más demora aprobar un permiso de exploración. 

proyectos ‘brownfield’

Pese a todo, las empresas de perforación no tendrán un mal 2019, debido a que han concentrado sus esfuerzos en la llamada perforación brownfield, es decir, la exploración alrededor de minas o proyectos ya conocidos.

Se trata de una actividad más fácil de realizar que la exploración de nuevos proyectos (greenfield) porque supone la obtención de permisos rápido y evita conflictos con las comunidades De ello puede dar fe Explomin, que sufrió la destrucción de una de sus máquinas más modernas a manos de comuneros cajamarquinos, por operar fuera del perímetro de la mina Yanacocha. 

El problema con el énfasis en brownfield es que desvía la atención del desarrollo de nuevos proyectos. “Ya (casi) no hay proyectos greenfield. Y la competencia por los pocos que hay limita la capacidad de los contratistas mineros”, señala Carlos Bernal, gerente general de la Asociación de Contratistas Mineros del Perú.

Para paliar esta problemática, la Dirección General de Minería del Minem ha emitido en los últimos meses varias resoluciones y decretos supremos orientados a simplificar permisos.

Entre ellos se encuentra el que crea la Ventanilla Única Digital (VUD), proyectada para implementarse en el 2021 o 2022. El mayor reto estriba, sin embargo, en cómo hacer para destrabar permisos en un contexto en el cual la aprobación de los mismos no depende sólo del Minem, sino de decenas de instituciones de opinión diferente entre sí. ¿El Gobierno central se comerá el pleito? 

IIMP

Por admin


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