Inversión y desarrollo, por Roque Benavides

en: Minería/Noticias
Winston Churchill dijo, cuando perdió las elecciones tras haber liderado el triunfo aliado de la Segunda Guerra Mundial, “entendamos que los pueblos no son agradecidos, los pueblos son convenidos”.
 
A los pueblos les interesa vivir con el mayor bienestar posible en el sentido de mayor desarrollo económico, mejores servicios de salud y educación; mayor seguridad y justicia.
 
Caído el Muro de Berlín en 1989, el mundo civilizado ya no discute tanto los aspectos ideológicos, sino los aspectos que llevan a la sociedad a alcanzar un mayor desarrollo y bienestar.
 
En general, hay consenso en que ello se logra con mayor inversión. Hay quienes creen que esta inversión debe provenir del Estado con el argumento que es de “todos los peruanos”. Nuestra Constitución considera que la inversión de riesgo debe provenir del sector privado. Las inversiones de cualquier tipo deben responder a criterios de rentabilidad social y económica. A los peruanos nos interesa que las de nuestro Estado generen el mayor rendimiento para la población. No nos interesa que vayan en desmedro de nuestra economía.
 
Recientemente hemos leído que el Perú ha caído diez puestos en el ránking de países atractivos para la inversión minera, lo cual debe llevarnos a la reflexión.
 
Hablamos de la minería responsable que cuida el medio ambiente y respeta las comunidades donde opera. Esa minería que justifica obras de infraestructura y fomenta la descentralización de nuestro país. La minería peruana se ha desarrollado gracias a que nuestro territorio está bendecido con ingentes recursos naturales que tenemos la obligación de poner en valor. Recursos que se ubican por lo general en las zonas altoandinas de nuestra patria, zonas que requieren generación de riqueza y oportunidades para los peruanos que ahí viven.
 
La inversión en todas las industrias requiere ser promovida si queremos crecer económica y socialmente, y así dar más oportunidades a más peruanos. Inversiones que se deben dar en minería, industria, turismo, agricultura, etc.
 
¿Cómo hacemos para promover la inversión? La estabilidad, económica y jurídica, es fundamental. Los cambios de reglas de juego o la percepción de cambio del marco jurídico y económico hacen mucho daño a la inversión. Tenemos que acordar como país que debemos respetar nuestro propio marco jurídico. Recordemos que el Perú ha firmado TLC con 55 países y que en ellos se incluye un capítulo de respeto a las inversiones. Los cambios pueden llevar a que inversionistas nacionales y extranjeros consideren vulnerados sus derechos.
 
El Perú debe ser cada vez más atractivo a la inversión. Tampoco olvidemos que ello beneficia principalmente a los peruanos, ya que el 80% de la inversión es local y el 20% es extranjera. Respetémonos y así tendremos una sociedad más articulada, progresista y desarrollada.
 
Un segundo aspecto para promover la inversión es la facilidad con que las inversiones se puedan realizar. Estoy convencido de que nuestro próximo gobierno deberá abocarse a simplificar trámites y permisos, sin que ello signifique vulnerar el necesario cuidado del medio ambiente y el respeto del derecho de las comunidades. Permisología que no se da únicamente en el caso minero, sino que también afecta inversiones en las ciudades y en otros sectores.
 
Cuando fue elegido, el primer paso del presidente Barack Obama fue pedirle a todo el sector público estadounidense propuestas para reducir trámites y así facilitar la inversión. Quien asuma el poder en julio del 2016 debería convocar a todos los peruanos por una gran cruzada por la inversión y destrabar todo el aparato burocrático que impide que se desarrolle.
 
Fundamental será el fomento de la competitividad del Perú. Para ello, requerimos mejorar nuestra infraestructura en carreteras, electrificación, obras de agua como reservorios y comunicaciones que nos permitan que las inversiones en todos los sectores puedan desarrollarse.
 
En el caso del sector minero, las inversiones en los grandes proyectos deben venir acompañadas por obras de infraestructura, específicamente de reservorios de agua. La forma de beneficiar a los pobladores en los alrededores de las inversiones mineras es así, en especial con obras relacionadas con el agua y que favorezcan a toda la población. La minería puede y debe “venir con su pan bajo el brazo”.
Fuente: El Comercio

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