Mié. Sep 30th, 2020

El segundo trimestre del 2020 ha marcado una caída del 72.3 % de la población empleada por el sector construcción en comparación con el primer trimestre del mismo año, según el último informe de CAPECO publicado en su Newsletter # 5.

Estos porcentajes revelan que en el segundo trimestre del presente año, unos 256 mil trabajadores dejaron de laborar en el sector construcción en Lima Metropolitana, de los cuales 221 mil eran adecuadamente empleados y 35 mil estaban en condiciones de subempleo.

Así, la construcción se convirtió en la actividad productiva que en términos relativos más empleos perdió en Lima Metropolitana en dicho periodo, delante de la manufactura que tuvo una pérdida de 64.2% y de servicios que presentó una caída de 53.3 %.

Este panorama es consecuencia de la paralización total de la ejecución de obras en el sector dispuestas por el gobierno desde el 16 de marzo de este año y cuya reanudación comenzó recién a fines de junio, a pesar de que a partir de la segunda semana de mayo, el gobierno central ordenó la reapertura de un número importante de obras.

En esa línea, hasta este 11 de julio, un 38 % de empresas que ya contaban con autorización no habían podido reiniciar las obras, de acuerdo con los resultados de un sondeo efectuado por CAPECO en un Panel de Empresas Constructoras. También, se ha detectado que el 33 % de las empresas que no han podido retomar las obras, es a causa de la no aprobación para la ampliación del plazo de ejecución y del presupuesto de obras públicas. Mientras que el 24 % sostiene que el reinicio de las obras privadas no se realizó por falta de la autorización municipal.

La contracción del empleo en el sector en este segundo trimestre también se refleja por las menores horas trabajadas por semana con una caída de 79.1% con respecto al mismo periodo del año anterior y de 77.0% en relación con el primer trimestre del presente año. La reanudación de obras con las restricciones de aforo y de distancia social dispuestas por el gobierno significó una merma en el número de horas que se trabajarán en las obras, lo que afectará el ritmo de ejecución.

El estudio efectuado en el panel de constructoras refleja que el número de trabajadores que reiniciarían las obras sería, en promedio inferior en 27% al que existía en el momento en que se declaró la pandemia. Entre los obreros, la proporción de la reducción sería de 30 % y podría estimarse una pérdida de 64 mil empleos directos solamente en el segmento de edificaciones residenciales. Un escenario que se prolongará por un plazo indeterminado teniendo en cuenta que la crisis sanitaria continúa.

Para CAPECO, la reactivación del sector construcción no se alcanzará mientras subsistan las dificultades con las municipalidades para la autorización del reinicio de obras, así como la ampliación de horarios, plazos y las reticencias de las entidades estatales contratantes para reconocer los mayores costos y plazos para la ejecución de inversiones públicas.

Si se dispone una nueva cuarentena como resultado del incremento de contagios por la COVID-19, CAPECO indica que es imprescindible que el Gobierno Nacional comprenda que la industria constructora cuenta con estándares sanitarios y de seguridad superiores a cualquier otra actividad productiva en el país. Es por ello, que no sería conveniente someter al sector a las drásticas restricciones del inicio del Estado de Emergencia, pues de lo contrario, la producción sectorial se afectaría todavía más y los trabajadores se encontrarían en una situación de mayor vulnerabilidad sanitaria, ya que se verían impedidos a laborar informalmente.

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